Por Adrián Canosa
En sus primeros treinta días como director de Descentralización de la Intendencia de Salto, Daniel Galliazzi ha recorrido casi a diario las localidades del interior departamental para relevar necesidades y coordinar soluciones con otras áreas del gobierno local. Su visión es clara: “la descentralización tiene que hacerse arriba de una camioneta”, en contacto directo con los vecinos y sus realidades. Galliazzi, con más de 30 años de trabajo vinculado al medio rural, aseguró que apenas asumió comenzó a visitar escuelas, pueblos y parajes, priorizando también la atención a la niñez. “El campo también existe, y el campo también tiene niños de primera como en la ciudad”, afirmó, al explicar que este año las celebraciones por el Día del Niño incluyeron espectáculos, juegos y meriendas para escuelas rurales.
LOS CAMINOS: EL MAYOR PROBLEMA
Uno de los ejes más urgentes detectados es el estado de la caminería rural. “Está destruida, y de verdad. No es un tema político. Hay lugares por donde no se pasa más”, advirtió. Señaló que la situación afecta no solo a la producción agropecuaria, sino a la vida cotidiana de los pobladores que dependen de los ómnibus escolares y de transporte a la ciudad. De acuerdo con Galliazzi, “desde la ruta 31 hacia el Daymán, en toda la zona sin municipio, no hay camino; es como andar en campo abierto”. Relató que ya se iniciaron obras en Colonia Itapebí y que los vecinos “están muy contentos” porque hacía más de una década que algunas calles no se tocaban. El área de Descentralización, explicó, no cuenta con maquinaria ni cuadrillas propias, por lo que su función principal es articular con otras direcciones. En estos días, por ejemplo, coordinó con Deportes y con Obras, además de estar impulsando intervenciones en vertederos a cielo abierto de pueblos del interior.
LA MUJER RURAL, DESAMPARADA
Otra preocupación central del jerarca es la situación social en las pequeñas comunidades rurales. Está en marcha, dijo, la conformación de un equipo compuesto por ingenieros agrónomos, visitadores sociales, psicólogos y talleristas para llevar actividades y capacitación. El objetivo es atender una problemática que califica como “muy grave”: la falta de oportunidades laborales para las mujeres rurales. “La mujer rural no tiene acceso a ningún tipo de trabajo… allá no hay nada, porque cada una limpia su casa. No hay otras opciones”, remarcó.
DEPRESIÓN JOVEN
También advirtió sobre las dificultades que enfrentan los jóvenes del campo. Aunque hoy cuentan con tecnología y teléfonos, “no tienen ninguna cosa para hacer, y eso genera depresiones” e incluso situaciones de riesgo como intentos de autoeliminación. Galliazzi resumió que su meta es “cumplir con lo que la gente nos pide, nada más ni menos que eso”, con la convicción de que los habitantes del interior “tienen los mismos derechos que los de la ciudad” y que desde la Intendencia se debe trabajar de manera coordinada y sostenida para garantizarlo.