Un verdadero crack nacido en tierra de campeones. Con tan sólo 16 años debutó en Cerro en el fútbol profesional. A los 20 emigró a Paraguay, donde hizo gran parte de su carrera en Olimpia. Allí ganó todo a nivel local e internacional, retirándose con 42 años como campeón de América. Como entrenador también tocó la gloria con Olimpia y equipos de Centroamérica, incluido selecciones de Paraguay y Guatemala. Ever Hugo Almeida, un grande de verdad, en diálogo con CAMBIO.
«Antes que nada, es un gusto que se acuerden mío. Nací en Salto, viví en Julio Delgado 411 casi 8 de Octubre, en la empedrada. Nos mudamos a Julio Delgado 32 casi Uruguay; hasta ahora mi casa. Por eso desde muy chico jugué también al básquetbol en Salto Uruguay. A pesar de ser muy chico salí campeón con selecciones juveniles de básquetbol, alcancé a integrar la selección mayor de la ‘Roja de la S’ donde también tuve una linda historia».
«De niño jugué en la zona del puerto, frente a la Aduana, pero mi niñez futbolística empieza en la placita de 19 de Abril y Zorrilla, frente a donde era el Mercado Viejo, ahí hacíamos los partiditos. Ahí ya me enviaban al arco porque decían que pateaba muy fuerte y la cancha era chiquita. A los 12 empecé en Dublín Central, club de toda mi familia, donde también jugó mi padre. No había baby así que empecé en la 4ª y me ascienden a 1ª con 15 años, siempre de arquero».
«Tenía facilidad para el básquetbol desde chico en Salto Uruguay y tenía mis dudas, si jugar sólo al fútbol o sólo al básquet. Hubo una persona que me enderezó hacia el fútbol, que fue en la Plaza de Deportes el profesor Raúl ‘Gringo’ Banfi. Recuerdo que al mediodía siempre iba a la casa de mi tío, que quedaba cerca, un día paso por la plaza y había una cantidad de chicos de mi edad, de una selección que iba a enfrentar a Concordia, de 12 años. Yo sólo entré a mirar y estaba el profesor Banfi, un italiano que estaba a cargo de la plaza y también entrenaba a Pedro ‘Perucho’ González Acuña, que jugaba en Cerro de Montevideo. Cuando arman los equipos para jugar, en el cuadro de suplentes faltaba un arquero, entonces Banfi pregunta ‘quién de ustedes juega al arco’. Ahí levanto la mano y digo ‘yo juego al arco’, entonces dejo mi bicicleta y las cosas que llevaba para la casa de mi tío en una bolsa, restos de comida para las gallinas, y voy al arco. Después Banfi me dice ‘vení para acá’. Le digo ‘juego en la cuarta de Dublín’. Me dice ‘vos tenés que venir todos los días a entrenar acá, que yo veo buenas condiciones en vos’. No sólo iba a entrenar con él, sino que también miraba los entrenamientos de ‘Perucho’ González y con él aprendí mucho».
«Ahí me fui haciendo como arquero y debuté en primera en Dublín, hasta que me vinieron a buscar de Cerro. Con 16 años me citan a la selección mayor de Salto, pero ahí viene Cerro a jugar a Salto un partido con Dublín por el pase de un jugador de apellido Mora, que en ese momento estaba en Cerro. Pero no pueden jugar ese partido porque ese día llovió muchísimo. Entonces Cerro va al otro día a jugar a Concordia y como tenían dos selecciones, Cerro juega con Concordia A, Dublín con Concordia B y yo en Dublín. Cuando Cerro vuelve a Montevideo, uno de los goleros tiene problemas con los dirigentes, ellos se acuerdan de mí y me llaman, pero en mi casa no me dejaban ir porque era muy joven. Mi abuela y mi padre hicieron un bolsito y lo teníamos guardado. Como a la 1 de la madrugaba mi padre me avisa, nos rajamos solos a Montevideo y dejamos una notita, como en una película».
‘SALTEÑO, YO DECIDO CUÁNDO SE VA’
«Cuando llego a Montevideo habían cambiado al técnico que había venido a Salto; estaba el ‘Pulpa’ Etchamendi. En vestuarios, yo con la ropa para entrenar, llega Etchamendi, y me dice ‘usted quién es’, le digo que soy salteño, me dice ‘a usted no lo conozco, acá el que manda soy yo y no lo conozco’, le digo ‘bueno, me voy’. Él vuelve y me dice ‘salteño, acá mando yo y yo decido cuando usted se va a ir’. Él tenía una forma muy especial de ser, muy pintorezca. Cuando terminó la primera práctica, había jugado con los suplentes, le digo a mi padre ‘nos vamos, tenemos tiempo de tomar la Onda y nos vamos a Salto’. En eso viene el encargado y dice ‘¿para dónde van? Ustedes no se pueden ir, Etchamendi dice que los lleve a la residencia de Cerro para que arregle contrato con el presidente’, que desgraciadamente nunca llegó, porque venía del interior, tuvo un accidente y falleció. Ahí queda como presidente Mortimer Valdez, arreglo y juego cinco años en Cerro».
«Recuerdo un partido con Peñarol, la figura era un salteño, el ‘Daro’ Rocha, empatamos 0 a 0, anduve bien. En el final Rocha, un gran jugador de fútbol que además era gran persona, saca un remate casi inatajable y lo saco al córner. Él me miró y sacudió la cabeza como diciendo ‘¿cómo sacó esa pelota?’. Él un jugador acostumbrado a campeonatos internacionales, rematarle a grandes arqueros. Es de las cosas que más recuerdo».
«En el 70′ llega Luis Maidana a Cerro, gloria del Peñarol de los 60′ y un empresario paraguayo compra mi pase a Cerro y el de Robert Arzola. Nos vamos a Paraguay para hacer unos documentos. Supuestamente me iba a Francia, era enero y el empresario nos dijo ‘los pases a Europa empiezan en julio; acá hay dos cuadros interesados en vos, uno es Cerro Porteño y el otro Guaraní’. Como el técnico de Guaraní era el ‘Cacho’ Silveira, que había sido técnico de Cerro, me quedé en Guaraní 10 meses. Se hizo buena campaña y me compra Olimpia, donde jugué 18 años, salí 10 veces campeón de Paraguay, 2 campeonatos nacionales, 2 veces campeón de América, una Intercontinental, una Interamericana, una Recopa y una Supercopa. Olimpia tiene 8 títulos internacionales y yo 6 de ellos. Como DT fui campeón invicto de Paraguay, vicecampeón de la Libertadores perdiendo la final con Minerio por penales, dirigí la selección de Paraguay en Copa América 99′, jugué años en la selección paraguaya, dirigí en Centroamérica, la selección de Guatemala, fuimos a un Mundial sub-20. Cuando el ‘Pulpa’ Etchamendi dirge la selección lo primero que hace es nacionalizarme. Hermosos recuerdos, que no quiero olvidar».