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Sábado 09 de Mayo, 2026 246 vistas

¿De quién es la plata? ¿De quién son las obras?

Por Pablo Bonet Cabrera
No sé si en todos los departamentos pasa lo mismo, pero en Salto tenemos la ridícula discusión si las obras se hacen con plata de aquí o de allá. Si debemos agradecer a unos o a otros, si es galardón del gobierno nacional o departamental.
Creo sin dudar, que este tipo de discusiones pertenecen a un escalón muy bajo del análisis y debate político. Y no digo porque hoy haya algunos operadores del FA que digan que la plata es proveniente del gobierno nacional y nada del gobierno departamental, porque hace unos meses atrás la relación era a la inversa, el gobierno nacional era de la Coalición Republicana y el departamental del Frente Amplio y la discusión y atribuciones de galardones era también a la inversa. Había operadores de la CORE que expresaban que los recursos venían del gobierno nacional y era a ellos que se debía “agradecer” y “felicitar”.
Un debate maduro y justo debería pasar por la valoración de qué obras se hacen, si son necesarias, si solucionan problemas y si el gasto es acorde a lo que se hace.
Los recursos que ingresan a las Intendencias, a las 19 tienen tres orígenes, lo recaudado por la Intendencia, lo que legalmente está obligado a aportar el gobierno nacional de acuerdo a normativas constitucionales y sus reglamentaciones y los préstamos, sean estos con entidades locales o internacionales. Muchas de estas partidas, especialmente aquellas provenientes de la aplicación de las normas nacionales, los créditos del BID, etc., vienen con un destino específico y pre-establecido.
Los recursos son entregados por etapas de acuerdo al proceso de ejecución y las inspecciones realizadas. Esto es así sin importar quien gobierna a nivel nacional y quien lo hace a nivel local.
Los recursos vienen por disposiciones y no por “gauchadas”, no llegan más a los departamentos donde gobierna el mismo partido que el gobierno nacional, ni menos si gobierna el partido opositor. Las partidas se distribuyen de acuerdo a criterios pre-establecidos y luego de presentados proyectos.
Por lo tanto, debatir si una obra se hizo con plata de aquí o de allá es entrar en una chicanada política absurda.
Lo que si se debe debatir es si los recursos enviados fueron bien utilizados o no. S las obras fueron bien hechas, si las mismas responden a solucionar problemas de la sociedad o de la ciudad y si fueron utilizadas en un 100% o se tuvo que devolver y se perdió. Ahí está el debate, sino, cada vez que cambiemos de colores, cada actor político va a cambiar el discurso de acuerdo a donde está su partido.
Mucho hay para hacer y mejorar en todo el país y la forma de utilizar los recursos es el centro del debate. Hay quienes buscan galardones donde no existen. Hay quienes, en busca de arrimar una bracita a su hoguera incluyen variables que no son las reales.
El día que se debata la calidad de las obras y la pertinencia de las mismas, ahí se comenzará un debate mucho más serio y productivo, donde realmente los actores políticos deberán demostrar que hicieron bien las cosas o no.