Por Pablo Perna
El ex presidente del Uruguay Luis Lacalle Herrera, escribió en el prologo de su libro definiéndolo como el “aviador criollo”, “el mas baqueano que haya visto el cielo del norte”, “señor del aire, caballero de la amistad, maestro del vuelo, amigo”. Su hijo, Luis Lacalle Pou, al momento que inaugura como Presidente las nuevas obras del Aeropuerto Internacional de Nueva Hespérides en Salto, mirando al público y al verlo, sonriente manifestó: “venir al aeropuerto y no encontrarlo…, no es venir a Salto”, generando la complicidad del público donde lo aplaudieron vibrantemente.
Hoy cuenta con 88 años de edad y 70 años volando, computando más de 20.500 horas vuelo, que equivale el haber dado la vuelta al mundo más de 460 veces; este récord lo coloca en la categoría de piloto más elevada a nivel mundo. En sus comienzos, gracias a la iniciativa de una de las más importantes benefactoras de Salto, Catalina Harriague de Castaños (1877-1964) -sobrina del impulsor del vino Tannat en América Latina, Don Pascual Harriague- preocupada por las personas que morían sin atención en el ámbito rural, impulsa los aviones sanitarios, por lo que este novel piloto era el responsable. Cuenta que en una emergencia al Pueblo Fernández, llega al anochecer por lo que la pista para señalizarla prendieron fogatas, la que luego utilizaron las brasas para hacer un gran asado. Otra hazaña era lograr que en la campaña los enfermos se animaran a ingresar al avión, que para aquella época eran máquinas novedosas que infundían temor, por lo que la simpatía del piloto jugaba un rol esencial.
Emprendió su propia empresa de taxis aéreos, haciéndose famoso a nivel regional, en cuanto permitía unir la ciudad a las estancias y a los remates ganaderos, cuando la caminería rural era escaza, deficientes y muchas veces quedaban cortadas por crecidas de arroyos y cañadas; pero también fue reconocido a nivel nacional por unir rápidamente el interior a la capital. En la crisis del 2002 lo derrumbo económicamente, debiendo vender sus aviones, hasta que recibió una llamada sorpresiva: “te llama el Presidente”, al atender del otro lado responde: “… soy Jorge Batlle y tengo una propuesta para vos…”; de esta manera comienza nuevamente.
Fue el primer “valijero” del Río de la Plata, antes que la fiesta Kirchnerista existiera, fue famoso su vuelo cuando debió de trasladar al Presidente del Brasil, Joao Goulart, a su mujer y círculo más cercano al derrocarlo en 1964 y pasar a refugiarse clandestinamente al Uruguay. Este piloto debió de realizarle otros viajes, donde solamente venían maletas, teóricamente cargadas de dinero y joyas del presidente carioca.
Fue maestro de pilotos, donde les enseñaba a sus discípulos: “un buen aterrizaje no es el que se ve lindo, es el que te permite seguir volando al día siguiente”. Padre, abuelo y esposo, por lo que enfatizaba: “hay dos cosas que cuido muchísimo, el motor de mi avión y a Muñeca, mi mujer”, hoy llevan más de 60 años juntos, construyendo una familia hermosa.
Estas anécdotas como otras, por ejemplo la de fangos de dólares volando por la pansa de su Cessna, o del traslado del obispo muerto y que luego “revive”, son las que se cuentan en su libro que fue presentado este miércoles en el Aeropuerto internacional salteño, que fuera escrito por la fina pluma de Daniel Puyol Castiglioni.
En un atardecer salteño inigualable, entre aviones y olor de azahar, se presentaba impecablemente como siempre, vestido de blanco, con sus lentes de aviador Ray- Ban cubriendo sus ojos azules y pelo blanco al viento, se presentaba el maestro de maestros, hablamos de Hebert Rattín, en la presentación de su libro titulado “El Aviador”. Hoy es propuesto para que el aeropuerto internacional de Salto lleve su nombre, al igual que declararlo “Ciudadano Ilustre”. ¡Gracias Hebert por ser parte de nuestra rica historia!
Viernes 28 de Noviembre, 2025 107 vistas