Pasar al contenido principal

El metro cuadrado

Pablo Bonet Cabrera

Hay un concepto que se utiliza habitualmente en política que refiere al interés personal de cada ciudadano en relación a las acciones de los gobernantes.

Más allá del interés común y general, existe un natural y lógico interés individual y cercano. Ese aspecto definido como el metro cuadrado que rodea imaginariamente a cada ciudadano, es el desvelo de la acción política.

Pueden existir obras de interés común y general, emprendimientos que benefician a un amplio sector de la población pero al no tocar el metro cuadrado de otros, es poco valorado.

Es una realidad entendible y razonable. Se puede arreglar una avenida de alto tránsito de una zona de la ciudad, pero quienes por ella no suelen transitar consideran que se los “ha olvidado”.

El metro cuadrado parte de una necesidad lógica de mejorar la calidad de vida, de sentir que quienes gobiernan dan respuesta a los reclamos, de ver que “se está haciendo algo”.

Hay tantos metros cuadrados como vecinos tenga la ciudad y eso es, de cierta forma una complicación para los gobernantes.

Lo cercano, lo necesario, lo urgente, lo propio, la calle que pasa por el frente de mi casa, el foco que alumbra o deja oscura la zona donde vivo, el saneamiento, la recolección de basura, y muchos más etcéteras, conforman los miles de metros cuadrados que existen en una comunidad.

Teniendo en cuenta esta realidad, es que el gobierno encabezado por el intendente Carlos Albisu ha elaborado una estrategia de trabajo que apunta a estar sobre cada uno de esos metros cuadrados.

Un gobierno de cercanías tanto en la ciudad como en el interior es una forma de acompañar y dar respuesta a los reclamos sociales. De nada sirve el trabajo detrás de un escritorio si las respuestas no llegan.

A más de un año de gestión, este gobierno ha estado presente en varios puntos del departamento y se han alcanzado muchas soluciones reclamadas y planteadas por diferentes comunidades.

Cuando vemos que se ha habilitado un pozo de agua potable en una localidad del interior profundo, cuando se inauguró una sala velatoria, cuando hubo respuestas rápidas ante situaciones de desastres naturales, simplemente se están cubriendo las necesidades de muchos metros cuadrados, o sea de muchos vecinos que en esa solución o ayuda notan la mejora sustancial de su calidad de vida.

Cuando se implementan obras de gran costo para mejorar el tránsito en calles y avenidas de la ciudad, se está respondiendo al reclamo de años de vecinos que sufren la decadencia y el abandono de su zona.

Si bien una solución tiene un costo muy inferior a la otra, el impacto en los beneficiarios es positivo y valorado.

Ese es un gobierno de cercanías, el gobierno que no solo hace cosas, sino que además esas cosas son útiles y responden a una problemática real y concreta.

Los metros cuadrados son heterogéneos, todos importantes y casi todos pasibles de ser concretados. Y ahí entra a jugar la planificación, el análisis de prioridades, las posibilidades de financiamiento de las obras y esa es otra característica de este gobierno departamental. Nada de lo que se hace es producto de improvisación. El plan de acción es quinquenal y salvo situaciones extraordinarias donde se deba derivar recursos a otros trabajos imprevistos el camino está marcado y las metas se están cumpliendo.

Hay algo claro, las necesidades son ahora, pero las respuestas llevan su tiempo. Pero también está claro que hoy se hace y los cambios están en marcha.