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Domingo 12 de Abril, 2026 276 vistas

Federico Palacios: un músico salteño en París, entre la emoción, la historia diplomática y el corazón uruguayo

Por Melisa Ferradini. 
El músico clarinetista salteño, radicado en Europa, participó de la ceremonia de encendido de la llama en el monumento al Soldado Desconocido, en el marco de los 190 años de relaciones diplomáticas entre Uruguay y Francia. En un escenario cargado de simbolismo y memoria, bajo el imponente Arco del Triunfo de París, se llevó a cabo la ceremonia de encendido de la llama en el monumento al Soldado Desconocido, dando inicio a las celebraciones por los 190 años de relaciones diplomáticas entre Uruguay y Francia. Entre los asistentes estuvo el músico clarinetista salteño Federico Palacios, radicado desde hace años en Europa, quien vivió este momento como una experiencia profundamente significativa. En diálogo con CAMBIO, compartió sus sensaciones tras haber sido parte de este acontecimiento
UN PUENTE VIVO 
Para el clarinetista, participar de este acto no solo implicó ser testigo de una instancia protocolar, sino sentirse parte de un puente vivo entre dos países a los que lo une un profundo afecto. En ese sentido, destacó que formar parte de una ceremonia que inaugura un año de celebraciones tan significativo fue, sin dudas, un verdadero honor. La solemnidad del lugar y la magnitud del evento despertaron en él una mezcla de orgullo y emoción. Estar allí, en un sitio emblemático a nivel mundial, le permitió dimensionar la riqueza del vínculo entre Uruguay y Francia, no como una relación distante o meramente diplomática, sino como un lazo activo, construido a lo largo del tiempo a partir del respeto mutuo, la afinidad cultural y los encuentros humanos, relata. También reflexionó sobre la evolución de este vínculo bilateral, señalando que trasciende ampliamente lo institucional. A lo largo de casi dos siglos, sostuvo, se ha consolidado una relación basada en valores compartidos como la cultura, la educación y una visión profundamente humanista, que se expresa no solo en acuerdos formales, sino también en el arte, el pensamiento y las experiencias de quienes, como él, viven entre ambos mundos. 
PRESENCIA DE COMPATRIOTAS 
Uno de los aspectos que más destacó fue la presencia de compatriotas uruguayos en la ceremonia. Sin necesidad de conocerse previamente, describió un encuentro marcado por la naturalidad, el respeto y una forma muy particular de reconocerse entre uruguayos en el exterior: sin estridencias, con discreción, pero con una fuerte conciencia de estar compartiendo un momento importante. Esa identidad también se hizo presente de manera especialmente emotiva al escuchar el Himno Nacional Uruguayo en un escenario de tanta carga histórica. Para Palacios, se trató de una experiencia profundamente conmovedora, en la que no sólo resonó la música, sino también la memoria, la pertenencia y el vínculo con su país de origen. Lejos de Uruguay, esos instantes adquieren una intensidad mayor, transformándose en vivencias difíciles de traducir en palabras. Dentro de ese marco, hubo un gesto que consideró particularmente significativo: los uruguayos presentes no sólo entonaron su himno, sino también el francés. Para el músico, este acto sencillo pero cargado de sentido reflejó el respeto, la gratitud y la conciencia del momento vivido, honrando tanto las raíces propias como al país anfitrión.