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Lunes 10 de Mayo, 2021 100 vistas

Fernando ‘Lachi’ Cardozo “Nunca soñé que iba a ser jugador profesional y jugar un mundial”

Desde el interior del departamento llegó al fútbol ‘grande’ y defendió a Uruguay en un mundial juvenil, pero pese a su vigencia a los 28 años decidió dejar la práctica profesional. Se trata de Fernando ‘Lachi’ Cardozo, que contó su corta y exitosa carrera a CAMBIO:
«Nací en Constitución, en el barrio Libertad, en la calle Uruguay no recuerdo hoy bien el número, pero sin dudas hermosos recuerdos de niño, de jugar a la pelota o con los revólveres con canana, regalos de cowboy que se hacían antes, de padres, abuelos, familiares. Eran mis dos juegos predilectos. Había un vecino que era hincha de Nacional, y como en casa la mayoría era de Peñarol, este vecino me regalaba pelotas, camisetas o alusivos a Nacional».
«Fui hasta 6º a la escuela 100 de la Villa. Nunca soñé que iba a ser jugador profesional y ser parte de una selección juvenil de Uruguay en el 99′ en el Sudamericano en Argentina y después en el Mundial de Nigeria».
«Siempre traté de pegarle bien a la pelota, darle un buen trato. Como me gustaba hacer goles siempre jugué como delantero, que es algo natural que el niño adapta. Hoy trato en la escuelita que tengo a que el niño aprenda cómo se debe golpear la pelota. En mi caso no recuerdo nunca haberle pegado de punta, trataba de darle con el empeine o doblando el pie, por más que Romario le pegaba de punta y definió goles importantes así».
DE EL ESPINILLAR AL DEBUT SOÑADO EN DEPORTIVO
«Llegué a jugar muy chico en la cuarta del Club Espinillar de Constitición; las edades eran de 10 a 15 años. Cuando cumplí 10 empecé a jugar oficialmente en cancha grande. Después vine a jugar a Salto, mi hermano el del medio, mayor que yo, había venido a jugar a Remeros gracias al maestro Ruben Pintos, que era el coordinador en Remeros, que a su vez era maestro en Constitución y se quedaba en la casa de la familia Ferrando. Le había gustado como jugaba y le comentaron a mi familia por medio de mi hermano Jonhy. Así que empecé a venir los fines de semana a jugar a Salto, mis viejos me llevaban al ómnibus allá y acá en Salto me esperaba la familia Ferrando. Así empecé el baby fútbol en la categoría de 11 años de Peñarol, el técnico era Curbelo, papá del ‘Tato’ Curbelo. Fue el único equipo en que jugué en el baby, para después con 13 años jugar en sub-14 de Deportivo Artigas, con Hugo Bordenave de DT. Con 15 años debuté en primera en un partido ante Ferro Carril. El técnico era el ‘Brasilero’ Pintos, tenía varias bajas y me llevó como suplente; termina el primer tiempo 1 a 1 y me hace calentar para entrar en el segundo, me tocó hacer dos goles en el Merazzi y ganamos 3 a 1. Mi debut soñado en primera de Deportivo Artigas con 15 años».
EL INTEGRACIÓN CON CEIBAL ABRIÓ LA PUERTA
«Al año siguiente me vine a vivir a Salto. Mi familia se había mudado a Bella Unión, yo estaba estudiando en el liceo y me vine a vivir al Cuartel, para entrenar todos los días. Para mi fue un buen año, pero para Deportivo no porque se quedó afuera de la Liguilla. Ceibal clasificó para jugar un campeonato integración con posibilidades de jugar una pre-Libertadores, podía reforzar con tres jugadores, hablaron conmigo y fui a jugar ese campeonato, el del recordado 5 a 5 con Huracán Buceo, donde tuve un buen rendimiento, hice dos goles, y por un gol no clasificamos. El presidente de Huracán, Vito Atijas, a la salida me estaba esperando para mi futura contratación, que se termina dando».
«Huracán Buceo era un equipo profesional en sus mejores años. Jugamos una Copa Conmebol y perdimos en cuartos de final con Rosario Central. Eso fue lo más importante en la historia de Huracán, en campeonatos internacionales. Esas actuaciones me llevaron a la selección juvenil con 18 años. Tuve la suerte de irme a Cruz Azul de México, Chacarita de Argentina, Belgrano de Córdoba, volví acá y jugué en River, Plaza, Cerrito y vuelvo a salir al exterior para jugar en el Victoria de Honduras un par de años y ahí retirarme del fútbol profesional muy joven con 28 años».
«El fútbol me dejó muchos amigos, con los que hasta hoy nos comunicamos, como Diego Forlán, un gran tipo, de excelente familia, desde el abuelo hasta su padre. Una persona sensacional, con gran humildad, pero ya se veía que iba a llegar lejos por como dedicaba su vida al fútbol, como entrenaba, se esforzaba. Nunca ví un jugador profesional así en mi carrera. Hoy además tenemos un amigo en común, Manuel Ojalbo, con quien también siempre hablamos. Antes de la pandemia iban a venir a Salto a hacer una captación en la región en mi escuelita. Iban a dejar una enseñanza muy buena. Diego va a dirigir a Atenas, va a quedar en Uruguay, así que cuando se levante este estado sanitario, seguro vamos a tener a Diego Forlan un fin de semana aca en Salto, de las amistades que me ha dejado el fútbol».