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Jueves 19 de Marzo, 2026 85 vistas

Fotografías antiguas de Salto: La llegada de la luz eléctrica a Salto: de un alumbrado experimental al servicio público en septiembre de 1894

Por Cary De los Santos Guivert
EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA ERA
El 18 de septiembre de 1894 marcó un momento decisivo en la historia urbana del Salto. A las tres de la tarde, en el local de la Usina de la empresa "Luz Eléctrica", las autoridades de la Junta Económico Administrativa del departamento dejaron oficialmente inaugurado el alumbrado público eléctrico. El acto contó con la presencia de su presidente, el Dr. Manuel Cazizas, quien, tras comprobar el buen resultado de los ensayos realizados, declaró inaugurado el nuevo servicio. Con ello se abría una etapa de modernización que transformaría la vida cotidiana de la ciudad.
LA PRIMERA USINA 
Y LOS INICIOS DEL SERVICIO
La generación de energía se realizaba en la primera usina salteña, edificio que con el tiempo se convirtió en símbolo del progreso técnico local. En sus primeros años, el servicio funcionaba en condiciones limitadas, pero representaba un gran avance respecto a los antiguos sistemas de iluminación. Las lámparas eléctricas comenzaron a reemplazar gradualmente los viejos focos de luz, modificando la fisonomía nocturna de calles y plazas.
EXPANSIÓN Y MEJORAS TÉCNICAS
A partir del 3 de septiembre de 1903 el servicio pasó a estar a cargo del empresario Agustín Maymús Cisa, quien introdujo importantes mejoras en la empresa. Cinco años después, el 12 de mayo de 1908, obtuvo una prórroga de quince años en la concesión otorgada por las autoridades municipales, extendiendo la vigencia del servicio hasta 1928. Los adelantos continuaron: el 19 de enero de 1911 fue inaugurado el alumbrado a arco voltaico, y desde el 6 de febrero de ese mismo año la energía comenzó a suministrarse durante todo el día. Este cambio permitió que industrias y comercios aprovecharan la electricidad en múltiples aplicaciones, consolidando su importancia económica.
DEL SERVICIO PRIVADO AL 
CONTROL ESTATAL
Ese mismo año la empresa fue transferida a la firma Barth, Bier y Cía., manteniendo la explotación del servicio. Sin embargo, al vencerse el contrato en 1928, la usina, sus redes y maquinarias pasaron al poder municipal y posteriormente a las Usinas Eléctricas del Estado (UTE). Sin embargo, en el periodo a cargo del Concejo Departamental, un vecino propuso crear la primera piscina cerrada y publica, en ese lugar sin conmover a las autoridades para su realización. Poco tiempo después se construyó un nuevo edificio para la usina en la intersección de las calles Colón y Rivera, inaugurado el 30 de mayo de 1931. Con esta obra culminaba el proceso iniciado décadas antes: la electrificación de la ciudad y la consolidación de un servicio esencial para el desarrollo moderno del Salto.