Dr. Roberto Ferreira Coimbra.
Médico Psiquiatra.
Colegio Médico Regional Norte
Somos un pueblo futbolero. El futbol es parte de nuestra cultura, de nuestras raíces. Así como el mate, el folclore y el tango son parte de nuestra idiosincrasia. Las gestas de siglo XX, las victorias en Paris y Amsterdam, en 1924 y 1928 respectivamente y el maracanazo en 1950 fueron arraigándose en nuestra mentalidad.
La garra charrúa, que no da por perdido el partido hasta el último minuto y que se caracteriza por la entrega y la nobleza al máximo. El mes pasado comenzó otra máxima competencia futbolera, todos teníamos una expectativa, pero la realidad arrojó magros resultados de la selección en el mundial 2026 aún en disputa.
Más allá del análisis técnico, objetivo y según la visión que cada uno pueda tener sobre jugadores, Bielsa o los dirigentes, quisiera que meditemos sobre: ¿Cómo reaccionamos los uruguayos a las frustraciones? Por un lado, aparece el hipercrítico: el que, desde su zona de comodidad, habla con autoridad, con exigencia, con autoconfianza (o quizás soberbia) de quien tiene la culpa, y rápidamente tiene su conclusión, la cual espeta sin dudar y sin escrúpulos. El crítico está emparentado con el que proyecta la culpa en los demás y con el perfeccionismo, excesos que están emparentados con la rigidez mental.
La rigidez mental es el sustrato por el cual no podemos ver otros puntos de vista, ni adaptarnos a situaciones nuevas para seguir aprendiendo y madurando. Siempre tiene respuestas para todo. Pero pocas veces esas respuestas están dirigidas al aporte que puede hacer uno mismo para el bien de los demás. Los cambios que suman para el progreso de una persona, familia y sociedad, siempre son cambios que comienzan de dentro para afuera.
Desde dentro de tu propio corazón y mentalidad, para luego adaptarte a las situaciones, comprender el mundo, y generar un aporte al mismo. Por supuesto, sin desdibujarnos en el proceso, manteniendo convicciones y valores que son el cimiento, pero abiertos a la autoevaluación.
Las frustraciones son parte de nuestra vida. Aparecen cuando tenemos una expectativa no cumplida. En el futbol, que es una actividad muy pasional, devela nuestra mentalidad. Si la expectativa se cumple, los resultados esperados, los triunfos todo está bien. Si la expectativa no se cumple, aparece la frustración, aparece el “hipercrítico” y los 3 millones de DT. Pero en el juego de la vida, que se juega mucho más en la cancha, ¿cómo estas reaccionando ante las expectativas no cumplidas? ¿Aparece el hipercrítico, que le echa la culpa a las los demás, a las circunstancias, a las injusticias (que nunca dejaran de estar)?
¿O quizás puedas, prestar atención a esa emoción tan desagradable pero necesaria: la frustración, y a partir de ella, preguntarte: ¿Qué puedo hacer yo distinto en esta situación, que puedo aprender y quizás aportar algo para que el ambiente (otras personas, la sociedad) se beneficie? Quizás sea muy utópico de mi parte, pero por algo hay que empezar.
Martes 14 de Julio, 2026 12 vistas