Pasar al contenido principal
Miércoles 01 de Julio, 2026 69 vistas

Alcohol y bebidas estimulantes encienden "alarmas" en la población juvenil de Salto

Las instalaciones de la sede Salto de la Universidad de la República (UDELAR) Regional Norte fueron escenario de una relevante jornada académica centrada en el análisis de los consumos problemáticos de sustancias en el país. El evento contó con la participación de destacados especialistas en la materia, entre ellos la investigadora Jessica Ramírez, integrante del Observatorio Uruguayo de Drogas (OUD), quien expuso datos de los últimos relevamientos nacionales realizados en población general, adolescentes escolarizados y estudiantes universitarios.
EL VERDADERO IMPACTO DEL ALCOHOL
Al momento de evaluar cuáles son los elementos que provocan un impacto más severo en la sociedad, la investigadora fue categórica en señalar que los mayores perjuicios sanitarios, económicos y de convivencia no provienen necesariamente de las sustancias consideradas duras en el imaginario colectivo, como la cocaína, sino de una sustancia ampliamente aceptada. El alcohol continúa siendo la principal sustancia que genera mayores problemas y costos sociales y sanitarios en cualquiera de las poblaciones estudiadas. 
BAJA PERCEPCIÓN DEL RIESGO
El principal escollo para abordar este fenómeno radica en la bajísima percepción del riesgo que existe en torno a su ingesta, una ceguera que afecta de forma directa al mundo adulto. Es habitual que los padres y educadores confundan estos productos estimulantes con bebidas isotónicas diseñadas para la recuperación de sales minerales tras el ejercicio físico. Sin embargo, el efecto biológico es opuesto: no generan energía genuina y exponen al organismo a dosis desmedidas de componentes activos no recomendados para menores.
CÓCTEL DE 
ALTO RIESGO
La peligrosidad de estas bebidas estimulantes se multiplica de forma exponencial cuando se transforman en un vehículo de combinación. Los datos históricos recopilados por el organismo desde el año 2014, período en que esta práctica emergió con claridad en los radares estadísticos, confirman una tendencia al alza sumamente preocupante. El cruce de ambas sustancias genera un efecto de enmascaramiento. La alta dosis de cafeína disimula los síntomas primarios de la embriaguez y el aletargamiento que produce el alcohol.