Por Gustavo Varela
Cuando se discutió en la Junta Departamental de Salto, hace apenas 15 días, el informe de la JUTEP, sobre el caso del Director de Obras de la Intendencia de Salto y su vinculación con el Secretario General en razón de parentesco, expresé que jurídicamente no había ningún apartamiento, que el informe había sido confeccionado con intencionalidad política, pero que éticamente, yo consideraba que no se debía de haber procedido como se hizo, desde la Intendencia de Salto.
O sea, “está bien, pero no tan bien”, a diferencia de lo que expresa el conductor argentino Guido Kaczka, es lo que yo pienso, coincidiendo con Ricardo Gil Iribarne, anterior presidente de la JUTEP, que manifestara que hay acciones que no están prohibidas por la ley, pero que igualmente no se deben de llevar a cabo.
Cuando en reunión de bancada, el día previo a tratar el tema en sala, adelanté mi posición, si bien nadie me pidió que no lo expresara (faltaba más), si, alguien me dijo, “cuando tenemos buenos argumentos a favor, te vas a pegar un tiro en el pie diciendo eso”, ante lo que contesté fue “quizás sí, pero tengo que ser honesto con lo que pienso, no debo callarlo”.
Disimular, relativizar, atenuar actitudes, por más buena intención que se persiga, lleva a que cada vez más se avance en ese sentido, y se vaya transformando en una bola de nieve imparable, que a mediano o largo plazo terminan produciendo mucho daño, en cualquier institución, y más en lo político, que la confianza es la base de la representación.
Cada vez más la desconfianza gana terreno en el ambiente político, pues los objetivos que persiguen los representantes son personales y no de los colectivos, conservar el poder a toda costa para no perder posiciones e ingresos de privilegios.
Prendió mucho lo de la propaganda del refresco de Fido Dido; “hacé la tuya”,
A corto plazo en lo local, lo vamos a ver.
Posteriormente aparece también el caso del Presidente de ASSE, Dr. Danza, donde el Uruguay todo padeció absorto, la ridiculez en cómo se condujo la mayoría frentista integrante del mismo, informando como militantes de una fuerza política, tema que no se agotó en ese episodio, y que promete más novedades.
Ahora, el Senador Bordaberry, lanza una idea, de que los integrantes de la JUTEP, deben de haber sido integrantes de la Suprema Corte, el Tribunal de lo Contenciosos Administrativo, ex ministros de los tribunales de Apelaciones o profesores universitarios grado 5, en una posición que considero equivocada, porque no es un problema de tener gente con conocimiento del derecho, o que hayan actuado en organismos especializados en derecho, sino que el problema se genera en tener gente en este tipo de organismos, que piensa con cabeza de militante, tapando las cosas cuando no le conviene a la fuerza política que integra, con tal de alcanzar el poder.
Basta de tener un sistema político funcional al poder, encaramado en las principales posiciones del estado, tapando, disimulando, ocultando, encubriendo, fingiendo realidades, que vayan haciendo desconfiar cada vez más al soberano.
“Aunque la mona se vista de seda, mona se queda” dice un refrán, y lo que quiere decir es que los cambios cuando son superficiales, no pueden cambiar la naturaleza o la esencia de una persona.
Por más que los partidos políticos designen o voten eminencias en los diferentes cargos, si se sigue actuando con cabeza de “barras bravas”, el deterioro institucional se va a ir profundizando, hasta alcanzar límites insospechados.
Sábado 15 de Noviembre, 2025 428 vistas