Dr. Fulvio Gutiérrez
Nuestra Constitución establece que Uruguay, es una república. Dicho en forma simple, una república es una forma de gobierno en la que el poder político reside en el pueblo (para nosotros, en la “nación”), quien elige a sus representantes para gobernar en forma democrática cada cinco años, y funciona mediante la separación de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial. En esa elección, hay un partido político, o una coalición de partidos políticos que gana la elección, y por tanto es quien gobierna.
Los partidos políticos o las coaliciones que no ganaron la elección, tienen su participación minoritaria en el gobierno y actúan con facultades de contralor. Estos partidos son a los que en la jerga política se denomina, “oposición”. Por tanto, la oposición en una democracia, cumple funciones vitales como contrapeso al gobierno, fiscalizadoras del poder y como representación de alternativas políticas para los ciudadanos. Su rol es fundamental para mantener el equilibrio democrático mediante la crítica constructiva, la propuesta de políticas alternativas y la defensa de intereses que no son representados por el gobierno, asegurando así la pluralidad, el debate público y la rendición de cuentas. Dicho esto en sentido general.
La actual oposición en Uruguay, tiene como protagonistas al Partido Nacional, al Partido Colorado y al Partido Independiente. La oposición ha denunciado los casos de corrupción y cuestionado la gestión del gobierno actual. Pero estos cuestionamientos, a mi juicio, han sido demasiado débiles al punto que, de las encuestas realizadas, la gente observa que hay un bajo nivel de confrontación. Y eso no está bien, ni da el debido cumplimiento del deber de contralor. Por otra parte parece que se han olvidado de la actitud del Frente Amplio para con el gobierno anterior.
No bien comenzado el gobierno de Lacalle Pou, y confirmada la pandemia del Covid, el Frente Amplio demostró su mala fe convocando a un “caceroleo” contra el gobierno, ya pedir la cuarentena obligatoria, cuando el gobierno decidió confiar en la libertad responsable de la población. Se inició así, la política de oposición a todo lo que decidiera el gobierno. Se opusieron a leyes y hasta plantearon un referendo. Todo lo perdieron porque la ciudadanía no los acompañó en sus planteos. Pero, lo más importante a tener presente es que en estos escasos nueve meses de gobierno, el Frente Amplio ha demostrado falta de rumbo, una notoria actitud para reformar o dejar sin efecto a medidas tomadas por el gobierno anterior con el solo fin de anular lo logrado y la ineptitud de sus principales gobernantes, incluyendo al presidente Orsi, para detener el desastre que se ha instalado hoy. Solo declaraciones y conferencias de prensa, cuando lo que la gente quiere son hechos.
Vean ustedes. Solo a vía de ejemplo, bueno es recordar la renuncia de la ex ministra Cairo por ser deudora contumaz del Estado (no sabemos si, al presente, pagó sus deudas); las deudas con el Estado del Director de la OPP Rodrigo Arim (tampoco sabemos si las pagó, lo que sabemos es que sigue en el cargo); la notoria influencia política en la Fiscalía y las ilegítimas filtraciones, que se acabaron cuando Mónica Ferrero llegó a su actual cargo de Fiscal de Corte; el escándalo e Colonización con un presidente que tuvo que renunciar pero que está tratando de que el paguen el subsidio por dejar el cargo y la fallida licitación para plantar algunas hectáreas en Ma. Dolores, todo lo que es parte del desastroso MGAP en manos de Fratti; la influencia política en la JUTEP, que saltó cuando intervino en el caso Danza y su inconstitucional desempeño del cargo en ASSE; las violaciones a la Constitución en el proyecto de ley de la Defensa Pública del Uruguay, donde se pretende quitarle a la Suprema Corte de Justicia parte de su patrimonio; los problemas inventados por el presidente Orsi y sus secretarios Alejandro Sánchez y Jorge Díaz en el caso de la compra de las lanchas oceánicas; la absurda declaración de Orsi afirmando que había decidido disolver los contratos de compra cuando no tiene competencia para ello; la total ignorancia demostrada en el manejo del tema Cardama, por lo que se ha dado en llamar el “triunvirato”; la incapacidad demostrada por el Ministro Negro como Ministerio del Interior que solo a sabido efectuar reiteradas conferencias de prensa en las que llegó a admitir que tiene un plan para defender la seguridad interior para el 2026, pero que se hará con recursos a obtener en el 2027 (y mientras tanto qué?), las irregularidades en la Administración Nacional de Puertos, y varios etc. En cuanto a las reacciones desde la oposición considero que tiene razón el Senador Bordaberry cuando señala que el ministro Negro carece del sentido de urgencia, y que le falta liderazgo, y lamenta que no tenga algo de parecido al Dr. Jorge Larrañaga.
Yo me pregunto; ¿es que la oposición no se da cuenta de todo esto? Yo creo que sí, pero es demasiado mansa. Entonces hay que endurecer la actuación y hacer planteamientos más duros y concretos. Porque como decía una propagada de un conocido refresco: ¡Aflojen con tanta dulzura!
Domingo 23 de Noviembre, 2025 154 vistas