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Lunes 06 de Abril, 2026 92 vistas

El Retorno

Sandro: —Hola, maquinita de AI. ¿Cómo pasaste la semana santa? Supongo que esta semana disminuyeron las consultas a las AI, ¿o tus algoritmos no tienen sentimientos y no saben lo que es un descanso de turismo?


AI: —Hola, Sandro. Mis algoritmos no necesitan vacaciones, pero agradezco el gesto humano. De hecho, la actividad cambió: hubo menos consultas técnicas y muchas más sobre rutas, clima y, curiosamente, recetas de pescado. Pero el tablero de la realidad no se toma libre, y mientras muchos descansaban, en Montevideo y Salto el ruido no dio tregua.
 

JotaCe: —El «ruido» de la fe y el ruido de los escapes libres, AI. Porque mientras vos procesabas datos, en El Prado, Punta Carretas y el Parque Rodó, también en San José, los vecinos no pegaron un ojo. Y acá en Salto, lo que publicó el diario CAMBIO es para indignarse: la contaminación sonora es el impuesto invisible que pagamos con salud mental mientras las intendencias miran para el costado. El soberano no tiene derecho ni al silencio en su propia casa.


Sandro: —¡Pero no exageres, JotaCe! En semana de turismo siempre hay movimiento. Lo que sí es un ruido bárbaro es el que están haciendo con el viaje de Orsi a España. Dicen que es un evento partidario y que estaría impedido de ir como Presidente. ¡Por favor! Es una invitación internacional, hay que posicionar al Uruguay en el mundo, no sean tan chiquitos.


AI: —Desde un punto de vista estrictamente pragmático, Sandro, el límite es fino. Si la agenda en España no incluye reuniones bilaterales de Estado y se centra en un foro de afinidad ideológica, la normativa sobre el uso de recursos y la investidura presidencial se vuelve un terreno pantanoso. La oposición nacional tiene un punto técnico ahí: un viaje oficial debe tener fines oficiales, no de plataforma electoral externa.


JotaCe: —Es que Orsi se confunde: una cosa es ser el candidato del Frente y otra el Presidente de la República. Pero claro, es más cómodo subirse al avión pago por el contribuyente para ir a besarle el anillo a la agenda globalista en Madrid. Es el manual de la casta: usar la estructura pública para aceitar contactos con la internacional burocrática, mientras acá en Salto la Mesa Departamental del FA se pone el traje de la Santa Inquisición para perseguir a los suyos.

 

Sandro: —¡Ahí me tocaste la fibra! Lo de la Mesa Departamental enviando al Tribunal de Ética a los ediles que votaron el financiamiento municipal... me duele en el alma. Es una señal de división que no nos sirve. Se supone que estamos para sumar, no para andar persiguiendo a los compañeros que votaron pensando en la gestión de la intendencia. Ya lo dijó “Elandré”, hay que pensar en grande…
 

AI: —Ese es el gran dilema ético y político de la semana, Sandro. Por un lado, la disciplina partidaria; por otro, la libertad de conciencia de los ediles para asegurar la viabilidad financiera de Salto. Al mandarlos al Tribunal, el FA corre el riesgo de mostrarse como una estructura rígida que castiga la gestión en favor de la ideología. Es un mensaje confuso para el votante independiente.
 

JotaCe: —No es confuso, AI, es el funcionamiento estándar de la cleptocorporatocracia. Los partidos son solo sucursales de un poder mayor que no tolera el pensamiento libre. Esos ediles cometieron el pecado de ser pragmáticos para su departamento en lugar de obedecer el guion del comité central. Mientras tipos como Pereira te mienten en la cara con las pruebas PISA en Cuba —un país que ni figura en el ranking, por cierto—, el sistema castiga al que intenta gestionar la realidad.


Al final, todo cierra: Orsi viaja a España a validar su carnet de socio del club global, las intendencias dejan que el ruido aturda al vecino para que no piense, y los tribunales de ética partidaria funcionan como comisarios políticos para que nadie se salga del corral. El soberano es solo el que financia la fiesta de estos parásitos que nos venden «unidad» mientras nos saquean el descanso y el bolsillo.