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Jueves 09 de Abril, 2026 317 vistas

Fotografías antiguas de Salto: Batalla de Palomas en el año 1875: la caída de Lallemand

Por Cary de los Santos Guibert
(Dedicado a Ariel López)
LA REACCIÓN TRICOLOR 
Tras la caída del gobierno de Ellauri en 1875, la «Reacción Nacional» se extendió por el interior bajo la enseña tricolor. En el departamento de Salto, las fuerzas revolucionarias al mando de Atanasildo Saldaña encontraron terreno propicio para organizarse y enfrentar al gobierno.
RUMBO A PALOMAS
Desde Paysandú avanzaron las tropas gubernistas dirigidas por el coronel Simón Martínez, acompañadas por el capitán Teófilo Córdoba. Reunieron cerca de quinientos hombres, reforzados con armamento provisto por el ministro Lorenzo Latorre. Su objetivo era sorprender a los revolucionarios acampados en las inmediaciones del arroyo Palomas, punto estratégico de la campaña salteña.
EL COMBATE EN PALOMAS
El 13 de octubre de 1875, al llegar a Palomas, la división gubernista fue recibida por un nutrido fuego. Saldaña había dispuesto sus fuerzas en ambas márgenes del arroyo, extendiendo sus líneas en forma de guerrilla. En medio del combate, el comandante Carlos Lallemand, al frente de la infantería revolucionaria, avanzó con decisión hasta quedar peligrosamente expuesto. Su empuje, tan valiente como temerario, lo colocó bajo el fuego directo del enemigo.
LA MUERTE DE LALLEMAND
Gravemente herido en Palomas, Lallemand fue retirado del campo y conducido a la casa de comercio de Balbiani, donde falleció pocas horas después sin recobrar el conocimiento. Su muerte, ocurrida al caer la tarde, dio a la jornada un tono sombrío, opacando incluso el resultado favorable a las fuerzas revolucionarias.
UNA VICTORIA AMARGA
Si bien en Palomas las tropas de Saldaña lograron imponerse sobre Martínez, la pérdida de Lallemand pesó más que el triunfo. La revolución obtenía una victoria táctica, pero pagada a un costo humano que debilitó su impulso.
CONSECUENCIAS
Tras la acción de Palomas, las fuerzas revolucionarias continuaron su retirada hacia el Arapey. El gobierno reorganizó su control sobre Salto, y el movimiento tricolor, aunque aún activo en otras regiones, comenzó a perder fuerza en el norte. La batalla de Palomas quedó así en la memoria como un combate breve y decisivo, marcado por el coraje y el sacrificio.