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Jueves 18 de Junio, 2026 65 vistas

Fotografías antiguas de Salto: Los rieles que unieron el norte: el ferrocarril del noroeste desde 1874 y la expansión comercial de Salto en el litoral

Estación del Noroeste en Salto

Por Cary de los Santos Guibert 
Durante buena parte del siglo XIX, Salto se consolidó como una de las principales puertas de entrada y salida del comercio regional. Vapores, carretas, diligencias y changadores mantenían en movimiento una intensa corriente de mercaderías procedentes del interior oriental, del litoral argentino y de las regiones fronterizas con el Brasil. Sin embargo, el crecimiento económico de la ciudad exigía nuevas soluciones para acortar distancias y acelerar los transportes.
UNA IDEA NACIDA DEL COMERCIO
La respuesta comenzó a tomar forma en la década de 1860. La Nueva Compañía Salteña de Navegación a Vapor comprendió que el puerto necesitaba ampliar su radio de influencia hacia el norte. En 1866 impulsó la idea de una línea férrea que complementara la navegación por el río Uruguay y permitiera trasladar con mayor rapidez la producción de extensas zonas del país. La iniciativa encontró respaldo oficial y el 23 de octubre de 1868 el gobierno otorgó la concesión para construir el Ferrocarril del Noroeste. Los primeros estudios fueron realizados por el ingeniero español Arturo de Marcoartu y más tarde continuados por técnicos británicos, reflejando el interés internacional que despertaba la obra.
EL AVANCE DE LOS RIELES
Las obras comenzaron el 25 de julio de 1872 en las puntas del arroyo San Antonio. Un mes después se colocó el primer riel en la estación terminal de Salto, situada donde hoy se encuentra el Club Ferro Carril. El acontecimiento reunió a autoridades nacionales y vecinos que veían en el ferrocarril una promesa de progreso. El primer tramo hasta Itapebí fue inaugurado en junio de 1874. A partir de entonces los rieles avanzaron gradualmente hacia el norte, atravesando campos, arroyos y poblados, hasta alcanzar el Cuareim el 20 de abril de 1887.
UN NUEVO MAPA ECONÓMICO
La llegada del ferrocarril transformó la geografía comercial de la región. Integrado con los vapores del río, las diligencias y el transporte carretero, creó una red logística moderna para su tiempo. Salto fortaleció así su papel como centro redistribuidor de mercancías y consolidó una posición estratégica dentro de los circuitos económicos del litoral rioplatense. Aquellos rieles no solo transportaron cargas y pasajeros. También llevaron consigo la expectativa de una región que buscaba acercar fronteras, unir mercados y proyectarse hacia el futuro.