En «La Revista del Bicentenario» de Salto, sobre la campana de bronce que perteneciera al vapor «Río Paraná», y que hoy, aún se encuentra en el Teatro Larrañaga, dice: «Hermanó dos tradiciones. De trabajo, una; de arte, la otra. Y pudo ser un símbolo del Salto del siglo pasado (se refiere al Siglo XIX), que aspiró a conformar su personalidad en la dualidad clásica de ciencia y espíritu. Donada por D. Saturnino Ribes, el francés aparentemente frío y reconcentrado de «Las Mensajerías Fluviales», al Teatro Larrañaga, allí permaneció, varias décadas, animando con su noble metal las jornadas del coliseo. Marcó los entreactos de las veladas de nuestros abuelos, en un ambiente de crinolinas y chisteras, e interrumpió la tertulias de pasillo y los dulces coloquios a la vera de los palcos, con una voz que fue preciso asordinar porque estaba hecha para las cósmicas resonancias del río…».
EL NUEVO VAPOR
«RÍO PARANÁ»
A finales de octubre de 1865 el Río Uruguay, seguía creciendo y en el primer día de noviembre, la prensa anunciaba que habían llegado al Salto Oriental, procedentes de la Uruguayana los vapores: “Unión”, “Tamandaré” y “Era”. Otra noticia que se difundió en esos días, era que el día 25 de octubre había salido de Río de Janeiro, el hermoso vapor mandado a construir en Inglaterra por el “Capitán David Bruce”, para la navegación del Río Paraná y que llevaría como nombre la del caudaloso río argentino. Algunos montevideanos el día lunes 31 de octubre, desde el puerto habían visto pasar al vapor “Río Paraná”. Luego por la prensa se supo, que el nuevo vapor empleó solamente 7 horas en llegar a Buenos Aires, y que luego, en el Tigre se limpiaría y acondicionaría su casco para iniciar su primer viaje a Montevideo. En los avisos comerciales, se anunciaba: que saldría desde Buenos Aires para Montevideo, a las 9 horas de la mañana del día sábado 9 de noviembre, llegando a las 4 de la tarde del mismo día. Sin embargo, el día lunes 12 de noviembre de 1865, saldría por primera vez para el Salto Oriental, tocando Buenos Aires, Nueva Palmira, Mercedes, Fray – Bentos, Gualeguaychú, Román, Concepción, Paysandú y Concordia.
CAMBIO DE NOMBRE, DE AGENTE Y EMPRESA
El lujoso paquete inglés «Río Paraná», había sido construido en el año 1865, como bien figura en relieve: su denominación y año de construcción, sobre la famosa campana del buque. Sin embargo, aunque el conocido y afamado «Capitán David Bruce», lo había mandado a construir para la «Compañía de Navegación a Vapor del Plata», posteriormente, en 1868 cambiaría su denominación de «Río Paraná» y comenzaría a llamarse «Río Negro», estableciéndose en la Carrera Montevideo – Buenos Aires y puertos intermedios del Río Uruguay hasta Salto, a partir del 24 de febrero, de ese mismo año. La Agencia de Vapores de «Miguel Álvarez y Hno.», establecida en Montevideo, tenía la representación de los principales buques de la «Nueva Compañía Salteña de Navegación a Vapor»: vapor Río de la Plata, vapor Río Uruguay, vapor Río Negro y vapor Villa del Salto.
PÉRDIDAS ECONÓMICAS
A CAUSA DEL VAPOR
«RÍO NEGRO»
El día 30 de julio de 1869 el Directorio de la «Nueva Compañía Salteña de Navegación a Vapor», en una «Circular», entre otras causas manifiestan las pérdidas económicas provocadas por el naufragio del vapor «Río Negro»: «…Debemos manifestar á Vd. q’ por efecto de lo explicado arriba, no fuimos relevados del puesto que por un año se nos había confiado, con arreglo á los Estatutos; y es por eso, y por no dejar en acefalia la dirección de la Empresa que continuamos en nuestros puestos. Aunque como queda dicho, no hallamos oportuno repartir una memoria que había sido hecha para una época determinada, le incluimos el Balance Semestral de la Compañía, al que llamamos la atención de Vd. para fijarla en que, aún con la pérdida del «Río Negro», que estaba avaluado por $ 93,945.69 cts. y por la mala época porque hemos pasado, él no presenta más que un perjuicio de $ 38, 870.20 cts….». ¹
LA CAMPANA EN MANOS DE SATURNINO RIBES
Luego de haber demostrado que la campana pertenecía a un buque de la «Compañía de Navegación a Vapor del Plata», podemos afirmar con seguridad lo siguiente: el vapor «Río Paraná» nunca perteneció a la flotilla de vapores de Saturnino Ribes. Sin embargo, es lógico pensar: cuando el vapor pasó a integrar la flota de la «Nueva Compañía Salteña de Navegación a Vapor», era necesario reacondicionarlo, pintarlo y cambiarle la primitiva campana de bronce, por otra con su nueva denominación de «Río Negro». Sin embargo, en 1868 a pesar de que Saturnino Ribes aún no había instalado su primitivo astillero en el Pueblo Nuevo, siendo posible que los trabajos de remodelación del vapor y fabricación de la nueva campana se hayan realizado en los Talleres de los Hnos. Hardy ², quedando Ribes con la campana del Río Paraná de 1865.
DESAFIANDO
A LOS DIOSES
En 1868 al Río Paraná se le cambia su denominación a “Río Negro”, desafiando la creencia marina de que cambiar el nombre de un buque presagia mala suerte y tiene sus raíces en la tradiciones marineras y marítimas. Hacerlo se consideraba un acto de profanación que podía llegar a provocar la ira de los dioses o los espíritus del mar. Y el buque Río Negro no se salvó de la ira de los dioses y naufragó en 1869. La campana anterior con la denominación de «Río Paraná» quedaría fuera de esa creencia o superstición, y de hecho, luego de ser donada por Saturnino al Teatro Larrañaga, se utilizó durante años para anunciar los comienzos de las obras y los intermedios sin que sucediera nada anormal.
BIBLIOGRAFÍA
Y REFERENCIAS
-Historia de la Campana del vapor “Río Paraná” y del “Teatro Larrañaga”- Cary de los Santos. Diario CAMBIO – Salto, 7 de noviembre de 2021.
1 – Información tomada de la fotografía mural de la copia del documento en exhibición en la Sala Nro. 6 del “Cambio Cultural” del Museo del Hombre y la Tecnología.
2 – El armado del vapor “Solís” de la Nueva Compañía Salteña de Navegación a Vapor, en 1865 fue confiado a Enrique Hardy, bajo garantía de Saturnino Ribes, realizándose en los talleres de los hermanos Hardy.