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Jueves 27 de Noviembre, 2025 179 vistas

La violencia no es un caso aislado, es el sistema

Por Alexandra Ledesma
Socióloga y Educadora Sexual
Cada 25 de noviembre nos remueve eso que muchas veces se barre bajo la alfombra. Eso que incomoda, que cala hondo, que toca fibras profundas, que nos llama a la reflexión. Cada 25 de noviembre se suman nombres a esa lista de mujeres víctimas de feminicidios, y otro tanto que en silencio aun padecen la violencia. 
No son hechos aislados, no son la excepción a la regla, son hechos cotidianos, que se repiten en silencio, que tienden a la naturalización. 
Es esto lo que sigue siendo urgente. ¿Porque seguimos naturalizando? La violencia no es algo que aparece de repente, nos va dando señales, son instantes, respuestas, ausencias, emociones que se minimizan, acciones o reacciones que se culpan, una imagen que se juzga, una angustia que se entiende “exagerada”.
La violencia muchas veces es sutil, pasa desapercibida, en lo aprehendido para la supervivencia, en la NO queja cotidiana, en eso que se calla para no molestar. 
Se disfraza, muy bien se disfraza, son los celos disfrazados de amor, es el control disfrazado de un “yo te cuido”, es la manipulación disfrazada de un “yo me preocupo por vos”. 
Es cuando nos anulamos para no molestar, es callar, es aguantar para “no quedar solas”. 
El 25 es un día para incomodar, no para parafrasear, para que sea visible eso que muchas veces se elige no mirar. Es un día para la memoria y para la reflexión, de pensarnos como sociedad no solo como mujeres, sociedad en la que vivimos pero mas a la que aspiramos. 
Hoy son muchas las que están en riesgo, las que no pueden salir del circulo, las que aun sufren ese control. 
Pero por sobre todo es empoderarnos, pero no ese que suena lindo y hasta poético, es el empoderamiento real, ese que transforma. Es pensar una sociedad donde ninguna mujer por ningún motivo deba justificarse jamás, que no sienta miedo en el cuerpo, que no se paralice por miedo, y que no tenga que gritar para ser escuchada. 
Es pensar que el daño también se ramifica, que le llega a muchos no solo a quienes lo sufren directamente, hay niños aun creciendo con modelos patriarcales. 
Es por esto también que el 25 no es un día más, es un día que sacude, que intenta dejar expuesto este modelo, la educación, la formas de vincularnos, la pérdida de valores (o el sostenimiento de otros dignos de este viejo modelo). Es eso que ya no queremos, ya no queremos enseñarles a las niñas a cuidarse, es fundamental enseñar a los varones a no hacer daño. 
El 25 es un día de lucha, de quienes lograron salir, y de quienes la siguen luchando, y ni que hablar, de quienes acompañan en este proceso que nada sencillo es. 
Las leyes son necesarias, si, pero el cambio es aun más profundo, es social, es cultural, es de modelo, es poner en palabras lo que antes eran silencios, es no callar mas. Es decir NO cuando se quiera y aun cuando nos reine el miedo. 
No tiene que ser solo un día, debería ser una vida, libre, liviana, que nos invite a elegir, en ello, poder elegir con quienes nos vinculamos, poner límites sin culpas, e impulsar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo sin ser señaladas. 
No, ninguna forma de maltrato es aceptada, no hay justificación que sea válida, callar ya no es una opción, la igualdad ya dejo de ser un reclamo es una urgencia. 
Que la violencia deje de ser parte del paisaje.