Ante un nuevo Día de los Trabajadores, los Obispos del Uruguay emitieron una declaración referida a quienes “con su esfuerzo cotidiano, sostienen la vida de sus familias y de la sociedad”. Para los Obispos “el trabajo no es solo una fuente de ingresos: es un espacio de dignidad, de realización personal, de encuentro y de construcción del bien común” y destacan que se viven tiempos de profundas transformaciones.
NUEVAS TECNOLOGÍAS
Desde la CEU (Conferencia Episcopal del Uruguay), los Obispos advierten por la “irrupción de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías que generan incertidumbres legítimas. Muchas personas temen por la pérdida de empleo o por la precarización de sus condiciones laborales. Sin desconocer estos riesgos, creemos necesario abrir también una mirada de esperanza: estamos llamados a discernir esos cambios con inteligencia y creatividad. Estas herramientas pueden convertirse en aliadas para mejorar la calidad del trabajo, generar nuevas y diferentes oportunidades, ampliando las capacidades. Los documentos recientes del magisterio de la Iglesia nos dicen que la tecnología debe estar al servicio del ser humano y no sustituirlo ni descartarlo, promoviendo el trabajo digno sin dejar a nadie atrás”, sostienen.
EL IMPACTO DE LAS GUERRAS
Por otro lado expresan que “el mundo atraviesa conflictos bélicos cuyas consecuencias se sienten más allá de las fronteras. Las guerras no solo destruyen vidas y comunidades; también impactan en la economía global, encarecen el costo de vida, afectan el empleo y agravan las desigualdades dejando huellas profundas y duraderas en la economía y en los ámbitos laborales. En contextos como el nuestro, estas repercusiones se traducen en mayor vulnerabilidad para quienes ya estaban en situación frágil y nuevas vulnerabilidades que percibimos a través de la falta de oportunidades. Nos preocupa especialmente cómo estas dinámicas pueden consolidar formas de exclusión profundas y duraderas”.
DESAFÍOS QUE PERSISTEN
Si bien consideran que en Uruguay, se cuenta con derechos laborales establecidos, a su vez advierten que persisten desafíos significativos. “El desempleo y el subempleo, la informalidad, la desigualdad de oportunidades, la situación de los jóvenes que buscan su primer trabajo y las dificultades de quienes han quedado fuera del mercado laboral, las condiciones de trabajo que muchas veces no garantizan estabilidad ni protección suficiente. Todo esto nos interpela como sociedad. Queremos también visibilizar el trabajo no remunerado, especialmente el que se realiza en el ámbito del cuidado. Miles de personas, en su mayoría mujeres, sostienen la vida cotidiana desde tareas como el cuidado de la familia, hijos o adultos mayores”.