Por Daniel Dalmao
En múltiples oportunidades, ya sea tomando la palabra en una reunión o en un acto o escribiendo una columna, hemos insistido en la necesidad del desarrollo del Interior del país.
Razones históricas, políticas, económicas, sociales, de decisiones gubernamentales y empresariales, entre otras, han determinado que el país se desarrollara en forma desigual, no equitativa, desde el punto de vista de los territorios. La balanza siempre se inclinó hacia la capital, o en tiempos más modernos, hacia la zona metropolitana. Las diferencias, en algunos aspectos pueden llegar a ser muy grandes, las asimetrías en cuanto a posibilidad de oportunidades, muy notorias. Podemos tomar cualquier tema: trabajo, salud, educación, cultura, acceso a posiciones de destaque en el escenario nacional, etcétera, etcétera y veremos que las variables “donde nací”, “donde crecí”, “donde vivo”, tienen una importancia significativa en el curso de la vida de cada uno de nosotros (obviamente que no nos estamos olvidando de las condiciones de “clase” que tienen un peso mayor sin dudas, pero nos interesa en este caso poner la mirada sobre las determinaciones territoriales).
Nunca nos ha convencido esa clasificación “Interior-Montevideo” en cuanto a lo regional, porque en definitiva todos, unos y otros, vivimos en el “interior” del Uruguay, ¿no? Pero, esa clasificación es la que se ha impuesto y a ella recurrimos, nos guste o no. Tampoco nos paramos en uno de los lados de una supuesta “guerra” o enfrentamiento con tinte chovinista que no creemos apunte a resolver nada. Para nosotros la cuestión pasa por apuntar a un desarrollo homogéneo del país, donde todas y cada una de las regiones crezcan en todos los aspectos generando oportunidades para todas y todos los uruguayos independientemente de donde les tocó o eligieron vivir. Claro, para que esto sea una realidad son necesarias las llamadas “políticas de Estado”, sostenidas en el tiempo, que apunten a esos objetivos.
Hemos hablado mucho de descentralización real y no solo en cuanto a los diferentes niveles de gobierno, donde se ha avanzado con la creación de los Municipios, sino también referido a las políticas de gobierno nacional, aterrizando en cada región considerando principalmente las características propias de cada lugar y el saber acumulado por quienes allí viven.
Somos conscientes que a los deseos, a las ideas y a como nos imaginamos debe ser nuestro Uruguay del futuro, hay que agregarle conocimiento, ciencia, investigación, innovación, planificación, para que tengan un sustento real. En este sentido es que saludamos la publicación del libro: “TERRITORIOS. Claves para entender el Uruguay de hoy” (Banda Oriental 2025). Trabajo este coordinado por Gerardo Caetano y Ernesto Nieto y en el cual participó un nutrido grupo de investigadores.
Hoy pondremos la atención en el Capítulo 4 de este importante trabajo (“La mirada territorial de los desafíos del desarrollo en Uruguay”-Adrián Rodríguez Miranda). Es muy común entre nosotros afirmar que “somos un país muy chico, lo que limita mucho nuestras posibilidades de desarrollo”. A esto el autor responde (apoyándose en la comparación en dimensión territorial y poblacional con varios países del llamado “primer mundo”): “No tenemos una superficie pequeña, pero si tenemos poca población y mal distribuida, lo que hace más complejo el desafío de llevar el Estado y las políticas públicas a todo el territorio y ofrecer posibilidades de desarrollo a todos sus habitantes (porque es caro). La baja densidad poblacional en los territorios más alejados del centro económico del país hace más difícil construir mercados y oportunidades de empleo y desarrollo económico genuino”.
Basándose en estudios que muestran las diferencias en desarrollo económico y social de las distintas regiones y preguntándose cómo superar esa situación, Rodríguez afirma: “Las asimetrías en términos de desarrollo social (bienestar y cohesión) pueden tratarse con mayor focalización de las políticas en la dimensión territorial con efectos distributivos. Pero también es necesario actuar sobre la dimensión económica, buscando un desarrollo más equilibrado territorialmente en esta dimensión”. Más adelante podemos leer: “La necesidad de revisar el esquema de descentralización para promover el desarrollo territorial tiene un fundamento en que, a pesar de un aumento importante (en las últimas décadas) en las transferencias del gobierno central, esto no ha tenido como resultado una reducción de las asimetrías entre departamentos”.
El capítulo termina haciendo propuestas de las que destacamos algunas:” Fondo de Cohesión Departamental (para reducir las desigualdades entre departamentos)/ Fondo para proyectos de desarrollo regional (promoviendo la cooperación interdepartamental)/Cooperación transfronteriza (se debe potenciar la frontera como activo para el desarrollo promoviendo la cooperación con los territorios de países vecinos)”.
Esperamos poder continuar compartiendo las reflexiones contenidas en este material, pero sobre todo invitamos a su lectura y estudio. Y a seguir imaginándonos un país con más justicia social y menos desigual.
Viernes 28 de Noviembre, 2025 56 vistas