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Lunes 27 de Octubre, 2025 437 vistas

Muy difícil

Por el Padre Martín Ponce De León.
Sin lugar a dudas, aquella familia, requiere de una mano, pero su realidad es muy difícil de poder ayudar.
Por más empeños que se realicen, siempre queda la sensación de que uno puede llegar, únicamente, a lo más superficial de todas las problemáticas que allí se pueden encontrar.
Pueden ser problemas ajenos a ellos, pero son realidades que les afectan como puede ser la crecida del río que tiene directa influencia en el lugar de trabajo. Pueden ser problemas económicos que, casi siempre, están presentes en su realidad hogareña. Pueden ser problemas de salud que, muchas veces, invaden la casa y condiciona algunas realidades.
Pero, ninguno de estos problemas llega a ser tan determinantes como pueden ser los problemas de relacionamiento. Entre ellos o con los vecinos.
Algunos problemas se han cerrado con momentos de mucha violencia, por lo que las heridas físicas son el colofón de alguna discusión o reyerta.
El problema del consumo de sustancias, por parte de algún integrante de la familia, hace que se tengan dificultades con algunos vecinos debido a la conducta improcedente de alguno de la familia.
Ahora, el problema ha sido una situación de relacionamiento que ha llevado a que uno de los miembros de la familia haya sido expulsado de la casa. Ha debido partir con lo puesto y a arreglarse como pueda. Esta última realidad no es la primera vez que sucede y, por lo tanto, no se vive como un drama sino como un algo más en su vida de familia.
Es, allí, donde uno se encuentra con la situación y no logra saber correctamente lo que debe hacer.
Los primeros problemas enunciados se pueden solucionar con alguna colaboración, por más que se sepa que, solamente, se está poniendo un parche a la realidad. Los otros problemas son mucho más difíciles de poder solucionar o colaborar para que se solucionen. Son estos los problemas que resultan como un grito pidiendo se pueda hacer algo para revertir la realidad en la que están inmersos.
Se sabe que resulta imposible tomar partido por alguna de las partes ya que ello les corresponde únicamente a ellos. Tampoco es cuestión de andar indagando mucho puesto que la vida de la pareja y de la familia es una cuestión muy privada y particular.
La verdad de los acontecimientos que llevan a la determinación de expulsar de la casa a una de las partes de la pareja, siempre ha de ser una verdad de ellos dos. Cada uno podrá brindar su versión de los hechos desde su punto de vista. Una parte buscará brindar un relato que justifique su determinación, mientras la otra parte, desde su relato, buscará presentar su realidad de víctima de la situación.
Es una situación muy difícil pero no es posible limitarse a decir que es un problema de ellos y deben resolverlos como los adultos que son. Sería lo cómodo y fácil de realizar, pero, sin duda, no es lo que la realidad está pidiendo.
Solamente el hecho de conocer la realidad es un grito que pide ayuda, que pide que uno, de alguna manera, se involucre haciendo aquello que esté a su alcance.
Mientras tanto, la situación da vueltas en nuestra memoria y busca encontrar lo que Dios está pidiendo desde allí. Por más que sea una situación muy difícil y se pueden acercar algunos parches para que lo complejo se mitigue un poco, todo es un grito de pedido de ayuda que no puede dejar de escucharse.
Mientras uno reza la situación, la situación va ganando espacio dentro de uno y experimenta que todo está pidiendo se haga algo aunque se sepa es muy difícil la tarea de involucrarse.