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Viernes 20 de Febrero, 2026 311 vistas

(Segunda parte) - Políticos de hoy, Garibaldi, Masonería, Batlle y el tesoro enterrado en Salto

Por Pablo Perna
En la columna del viernes pasado recordamos una antigua teoría que sostiene la existencia de un tesoro enterrado en el Cementerio Central de Salto, que mezcla realidad, tradiciones orales, política, masonería y mitos, por lo que aquí trataremos de obtener la verdad. Para saber si existió o no, debemos separar que es verdad historia y que es mito. Lo que es verdad histórica es lo siguiente: 
1- Que el Papa Pío IX, cuando era cura liso y llano vivió en Montevideo en 1824.
2- que en 1951 llegan a Montevideo las hermanas Masilotti, con un mapa del tesoro que lo ubicaba en Uruguay, que con autorizaciones buscan en el cementerio central de  Montevideo hasta 1981, no encontrándolo.  
3- Que el italiano Garibaldi el 8 de febrero de 1846 triunfo en la defensa de Salto en la batalla de San Antonio.
4- Que la carta firmada por Garibaldi en Salto el 16 de marzo de 1846 es auténtica y contiene “tres” firmas.
5- Que la carta se subastó en el remate de las últimas reliquias de José Batlle y Ordoñez. 
6- Que Garibaldi dona “tres” lámparas a la logia masónica Hiram de Salto que se fundaría en 1856.  
Con estos datos reales, le pregunte a la Inteligencia Artificial (IA), que me arroje que porcentaje de veracidad tiene esta historia, por lo que me solicita que primero le lea la Carta de Garibaldi de 1846. La carta contiene una lista identificando cantidades de barricas de licor, hilos, pimienta y similares, y al final se escribe: “Se mandaron tomar los expresados afectos para consumo de la Guarnición en casa del Sr. Gallo, muerto en las filas enemigas, al servicio de los enemigos, en el ataque con Lavalleja”, firma G Garibaldi y ratifican el contenido dos firmas más.    
La IA con esos datos elabora la siguiente teoría: 
1- Que el tesoro del Papa Pío IX llega al Uruguay en 1846.
2- Que la carta de Garibaldi firmada el 16 de marzo de 1846 en Salto, es simbólica, en cuanto se firma a los “tres” meses exactos de que asumiera el papado Pío IX el 16 de junio de 1846.
3- El tesoro que buscaban las Masilotti no era únicamente oro, sino documentos y objetos de la iglesia y que la carta de Garibaldi es cifrada y que oculta el inventario del tesoro que buscaban las hermanas.
4- Que sea custodiada un simple inventario con “tres” firmas en manos de José Batlle y Ordoñez, con 180 años de antigüedad, no es lógico para una mera incautación de alimentos.
5-Garibaldi lo escondió y Batlle custodio el secreto.
6- El tesoro fue dividido, siendo las “tres” lámparas obsequiadas por Garibaldi a la Logia Hiram parte del tesoro; el regalo fue simbólico, representando cada una la “sabiduría”, “fuerza” y “belleza”, pretendiendo dejar un legado de luz a la posteridad.
7- Las barricas, pimienta y barricas, generalmente eran de doble fondo para ocultar el tesoro.
8- que el Cementerio se comenzó a construir en 1846, por lo que debió ser enterrado en el antiguo cementerio, localizado hoy debajo del Teatro Larrañaga. 
La IA sigue dando hipótesis que por cuestiones de espacio son imposibles de transcribir, pero pueden ser cotejadas por cualquier lector, por lo que concluye que existe un 95 % de posibilidades que la historia sea real.  
En lo personal no creo en la historia contada por la IA, por más que sea más inteligente de quien escribe, pero al fin del día,  ¿a quién le interesa la verdad? Las hermanas Masilotti vivieron sus vidas detrás de una ilusión, muriendo en la pobreza en búsqueda de un tesoro; por lo que el verdadero tesoro no termina siendo la verdad, sino la propia historia.
Queríamos recordar estas anécdotas enmarcadas en los festejos de los 180 años de la Batalla de San Antonio, centrada en Garibaldi, que a pesar de los años trascurridos su nombre sigue encendiendo debates acalorados entre los políticos nerds, que quedan pocos, pero que se agradece su existencia para que la historia política y social siga más viva que nunca.