Pasar al contenido principal
Sábado 01 de Noviembre, 2025 351 vistas

Todos los santos

Por el Padre Martín Ponce de León
En un día como el de hoy, la Iglesia, nos invita a darle gracias a Dios por todos los santos. Sin duda que la Iglesia tiene una larga y abundante nómina de seres a los que, a lo largo de su historia, ha proclamado y reconocido como santos. Pero, también, es muy real el hecho de que, los proclamados, no son los únicos santos existentes.
Hay santos de todas las edades, santos de todos los tiempos, santos de las más diversas actividades y santos que vivieron, desde distintos lugares, su servicio al reino de Dios.
La santidad no es un algo que pueden lograr unas muy especiales personas, sino que es un algo al que todos estamos llamados a vivir.
Muy groseramente podemos decir que la santidad es ese llamado a realizar lo que debemos y como lo debemos realizar. Para los cristianos se debe añadir el “porque así lo hizo Jesús”
En primer lugar, la santidad es un algo que dice de realización personal desde nuestra condición de hijos de Dios.
En segundo lugar, dice de una actividad puesta al servicio de la construcción del reino de Dios, que siempre es una forma de decir de la construcción de un mundo más humano y justo.
Quizás, durante mucho tiempo, los hagiógrafos nos mostraban a los santos como seres extraordinarios que realizaban, también, gestos extraordinarios y que llevaban un estilo de vida por demás particular. Hoy en día se nos presentan a los santos como seres muy humanos, con virtudes y defectos, con aciertos y equivocaciones, que supieron hacer de lo suyo un instrumento de comunión con Dios y de servicio a los demás siendo ellos mismos.
Nadie está imposibilitado de llegar a la santidad, por más que muchísimos sean los que no llegarán a ser oficialmente proclamados por la Iglesia.
Dios pone, en cada tiempo de la historia, seres que, con su estilo de vida, nos enseñan y demuestran, que es posible actuar como se debe desde lo que cada uno es.
El santo es un alguien que, lejos de quejarse por lo que le toca vivir, sabe hacer de todo lo suyo, una oportunidad para estar en comunión con Dios y, por lo tanto, un alguien que vive la vida con gratitud y alegría.
El santo es un ser humano que vive cada situación como una oportunidad para ser feliz ya que sintiéndose útil al aportar lo suyo por un mundo mejor. Es un ser que vive ocupado no por lo que falta, sino por disfrutar lo que hace a su realidad cotidiana.
Los santos son seres que nos muestran, en cada tiempo y en cada situación, que es posible vivir como Dios lo quiere siendo servidores de los demás, en especial, de aquellos más necesitados. El santo es un ser que vive con felicidad puesto que, realizándose, pese a sus limitaciones, como ser persona, y, por ello, es un ser alegre.
El santo es, porque así lo siente y vive a Dios, un ser cercano y comprometido con la realidad actual. No es un ser que vive encerrado en una burbuja que le impide estar en contacto con la realidad y sus miserias, sino que es un alguien que sale al encuentro de ellas y no teme ensuciarse con ellas o que ellas le produzcan algunas heridas.
El santo es un constante buscador puesto que no tiene todas las respuestas ni la solución a todas las dificultades. Es un alguien a quien la realidad desborda o cuestiona, pero sabe hacer de ella una oportunidad para testimoniar la buena noticia de Dios.
Los santos son esos seres que Dios pone en nuestro camino para que sepamos se puede actuar mejor y con mayor disponibilidad para un mundo mejor. Por ello es que, en el día de hoy, le damos gracias a Dios por el regalo de esos seres que, siendo lo que son, nos ayudan a ser mejores porque más útiles.