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Jueves 09 de Abril, 2026 218 vistas

Un alto porcentaje de las personas es sedentario y no alcanza los niveles mínimos de actividad física diaria

Por Melisa Ferradini. 
En un contexto donde el sedentarismo crece de forma sostenida y silenciosa, el Día Mundial de la Actividad Física, conmemorado el pasado 6 de abril, vuelve a poner el foco en una problemática que impacta directamente en la salud de la población. Bajo la consigna “Más movimiento, más vida”, la Comisión Honoraria de Lucha Contra el Cáncer, junto a múltiples instituciones, impulsa una campaña que no solo promueve hábitos saludables, sino que advierte sobre las consecuencias concretas de la inactividad física. Se estima que una proporción significativa de la población adulta no alcanza los niveles mínimos de actividad física recomendados. Uruguay no es ajeno a esta realidad: el sedentarismo, asociado a cambios en los estilos de vida, el uso intensivo de pantallas y la reducción del movimiento cotidiano, se ha convertido en un factor de riesgo creciente. 
RIESGO CRECIENTE 
Las consecuencias son claras. La inactividad física está directamente vinculada al desarrollo de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y distintos tipos de cáncer, entre ellos colon, mama —especialmente luego de la menopausia— y útero. A esto se suma el aumento del sobrepeso y la obesidad, así como también impactos en la salud mental, con mayores niveles de estrés, ansiedad y trastornos del sueño. Frente a este escenario, la actividad física se posiciona como una de las herramientas más eficaces para la prevención. Sus beneficios son múltiples: mejora la salud cardiovascular, fortalece huesos y músculos, regula el metabolismo, contribuye al equilibrio emocional y aumenta la calidad y expectativa de vida. 
ACCIONES CONCRETAS 
Pero más allá del diagnóstico, en Uruguay se vienen desarrollando acciones concretas para revertir esta situación. Desde el Ministerio de Salud Pública y la Secretaría Nacional del Deporte se promueven campañas de concientización y programas que buscan acercar la actividad física a la población, fomentando su práctica en espacios públicos y comunitarios. Plazas, parques y centros deportivos se convierten así en escenarios clave para el desarrollo de actividades abiertas y accesibles. A su vez, en todo el país se organizan caminatas, jornadas recreativas, clases grupales y propuestas integradoras que apuntan a diferentes edades y condiciones físicas, con el objetivo de generar hábitos sostenibles en el tiempo. 
TRABAJO EN RED 
Estas iniciativas se articulan con el trabajo de la Red de Actividad Física del Uruguay (RAFU) y RAFA-PANA, que promueven estrategias regionales para combatir el sedentarismo, así como con el aporte de instituciones como la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, la Cátedra de Medicina del Deporte de la Universidad de la República, la Fundación de Diabetes del Uruguay y la Asociación de Trasplantados del Uruguay. En este marco, el denominado “Mes Verde” refuerza el compromiso de las instituciones y busca amplificar el mensaje hacia la comunidad, recordando que la actividad física no debe entenderse como una exigencia, sino como una oportunidad.