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Lunes 13 de Octubre, 2025 191 vistas

Un pedido

Por el Padre Martín Ponce De León

Quisiera aprovechar estas líneas para, con toda humildad, realizarte un pedido muy sencillo: “No nos abandones”.
Sé que me dirás que no eres tú quien nos abandona, sino que somos nosotros quienes, cada vez con más frecuencia, te abandonamos.
Quizás, también, me dirás que te sucede el que cada vez con más frecuencia te ignoramos que te hacemos sentir la nada grata experiencia de sentirte inútil. Quizás esto sucede debido al tiempo en que nos toca vivir, pero uno espera no sea una realidad definitiva, sino totalmente transitoria.
Te puedes sentir completamente devaluado, pero ello no quiere decir ya no tengas más razón de existir. Continúas siendo válido y necesario.
Cuando se mira la realidad de lo que nos toca vivir nos damos cuenta de que eres necesario y mantienes tu vigencia o actualidad. Que no te utilicemos no quiere decir que debemos resignarnos a que ya no estés más presente en medio de nosotros.
En oportunidades la realidad nos enfrenta a situaciones tan ridículas y justificadas de una manera tan grosera y burda que uno se pregunta cómo puede ser posible que se nos considere tan imbéciles como para no darnos cuenta se nos está mintiendo o tratando de engañar descaradamente y pensando todo se toma como verdad porque es dicho desde el poder o la fuerza. Estamos en un tiempo donde, parecería, la verdad es de aquellos que poseen poder o gritan más fuerte como para amenazar o sancionar.
En oportunidades se toman decisiones aberrantes y tratan de ser justificadas por argumentos donde tú no estás presente ni remotamente. Parecería como que todo es válido y lo que se resuelve debe ser aplaudido, aunque no tenga ningún atisbo de lógica o carezca de humanidad su decisión.
Te necesitamos. Yo en primer lugar. Hemos olvidado a valores como el respeto, el diálogo, la ayuda mutua o la fraternidad solidaria. Quienes aún buscan mantener valores como los mencionados son vistos, por la gran mayoría, como ilusos, utópicos o faltos de realidad. Quienes buscan hacer de su vida un darse desinteresadamente, son vistos como seres extraños o desubicados ya que lo verdaderamente importante en este hoy en el que estamos inmersos es tener más o aprovechar las oportunidades que la vida nos depara, para aumentar nuestro poder o nuestra economía.
Los demás se han vuelto seres a quienes utilizar para nuestros intereses u objetos a los que utilizar para mantener nuestra tranquilidad o para utilizar cuando más nos conviene.
El otro como persona cada vez es menos tenido en cuenta o menos tratado como tal.
Te necesitamos, porque necesitamos que la palabra empeñada vuelva a tener valor, que el otro se sepa alguien y no un simple objeto en la realidad cotidiana, porque la responsabilidad que se tiene frente a los demás no puede ser olvidada o ignorada.
Te necesitamos porque la familia no puede ser un espacio de continuados y permanentes conflictos sino un espacio donde el respeto, la comprensión y el diálogo sean realidades. No debe ser un espacio del que se busque huir sino un espacio donde sea un gusto estar por más que existan algunos conflictos.
Te necesitamos puesto que ya nos estamos cansando de escuchar tantas constantes quejas y de culpar a los demás de todo aquello que nosotros solemos realizar equivocadamente.
Dicen que: “El sentido común es el menos común de los sentidos”. Te necesitamos para dejar de herirnos, los unos a los otros, muchas veces sin darnos cuenta o por no prestar debida atención.
Sentido común: TE NECESITAMOS. NO NOS ABANDONES