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Y, la ley es la ley

La interpretación de las leyes en ocasiones resulta ser complicada por lo que en casos complejo se hace necesario concurrir a un profesional, pero el que más o el que menos sabe en términos generales acerca de que lo que no está prohibido, está permitido siempre y cuando no atente contra el derecho de un tercero, en suma, todo el mundo sabe lo que se puede y lo que no se puede hacer porque sin estudiar derecho cada uno va aprendiendo en la vida cotidiana lo que lo que está permitido y lo que no y que la ignorancia de la ley no aplica como atenuante.

Sin perjuicio de eso, quien más o quien menos suelen violar a sabiendas las reglas establecidas y el que diga que no, lo desafío a que lo demuestre. Quién no cruzó un semáforo en rojo, aunque sea a pie, quién no cruzó la calle por la mitad de la cuadra, quien no se trajo algo de contrabando cuando fue al extranjero, por ejemplo, desde Concordia, quien no compró un artículo más barato aunque ignorara su origen. Obviamente son transgresiones menores en general sin mayores consecuencias, pero que, siendo estrictos, pueden ser penalizadas.

Según las estadísticas, en Uruguay, las faltas más comunes son la violación de las leyes de tránsito, ya sea por exceso de velocidad, por no respetar un cartel de pare, por pisar la doble línea amarilla en la ruta donde está prohibido adelantar a otro vehículo y que suelen tener como consecuencia, cúmulo de faltas que aumentan la chance de tener un accidentes de tránsito donde los conductores de motos se llevan las peores consecuencias, lo que ha motivado la instalación de radares en numerosos puntos de mayor riesgo, pero como dice el refrán popular “hecha la ley, hecha la trampa”, modificar la chapa matrícula, quitarla, cambiarla por otra.

Hace unos días me entero a través de las noticias que un individuo intentó pasar disimulado en el piso de su auto una cifra en billetes de 190.000 dólares, sin declarar, al ser revisado su camioneta le fue decomisado el dinero y su vehículo con un valor de mercado de 58.000 dólares. A partir de esa noticia me entró curiosidad por saber cuál era el destino de ese decomiso y a través de los datos obtenidos, tuve la información de que en Uruguay se puede pasar por la aduana hasta con 10.000 dólares en efectivo que son considerados para uso personal, a partir de esa cifra comienza la violación de la ley.

En este caso en que el infractor llevaba 190.000 dólares, intentaba pasar 180.000 dólares en infracción. Si el infractor logra demostrar que el origen es lícito, según lo que averigüé, le puede corresponder una multa del 30%, o sea 54.000 dólares en este caso, pero como no lo llevaba en un bolso, y si oculto en la estructura del auto, también el vehículo fue decomisado.

Después vienen múltiples variedades de consecuencias de acuerdo a, si el auto es propio o prestado o alquilado, si los dólares portados pueden o no pueden justificar su origen, si primario o hay antecedentes, a partir de aquí la ingeniería del asunto ya no es cosa de opinólogos sino de fiscales, jueces y abogados, de profesionales de las leyes y del manejo que cada uno pueda hacer con cada detalle para intentar acusar o defender

La ley es la ley y violarla, a la larga o a la corta puedes salir caro, es preferible transitar por dentro de los carriles que las leyes establecen o arriesgarse a descarrilar si es que te descubren.