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Viernes 28 de Agosto, 2026 94 vistas

INE: el interior registra una mayor tasa de desempleo e informalidad y franja más golpeada es la juventud

El mercado de trabajo uruguayo mostró señales de alivio en el cierre del primer semestre. Según los últimos datos oficiales relevados por la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística, la tasa de desempleo se ubicó en un 7 % durante el mes de junio, lo que representa una moderación respetable frente a los guarismos registrados en los meses previos y marca la primera caída del indicador en lo que va del año desde el pasado febrero.
BRECHA TERRITORIAL
El comportamiento de los principales indicadores laborales muestra matices al analizar la distribución geográfica del país. En la capital, Montevideo, la tasa de actividad se situó en el 65,3 %, acompañada por una tasa de empleo del 60,8 % y un desempleo del 6,9 %. Estas cifras posicionan a la principal urbe con niveles de ocupación sensiblemente superiores al promedio nacional. Por su parte, las localidades del interior del país exhiben un dinamismo ligeramente menor en cuanto a la ocupación. Con una tasa de actividad del 63,1 % y un empleo del 58,6 %, el desempleo en las regiones del interior cerró el mes en un 7,1 %. Aunque la diferencia con la capital no resulta abrumadora en el indicador de desocupación pura, se percibe una menor proporción de personas efectivamente insertas en puestos de trabajo.
DESIGUALDAD DE GÉNERO 
Uno de los aspectos más complejos del panorama laboral uruguayo sigue siendo la persistente brecha entre hombres y mujeres. Durante el período evaluado, la tasa de actividad masculina escaló al 71,1 %, con un nivel de empleo del 67,1 % y un desempleo acotado al 5,7 %. En contraste, las mujeres registraron una participación en el mercado de trabajo de tan solo el 57,3 %, una tasa de empleo del 52,4 % y una desocupación que trepó al 8,5 %, confirmando las severas dificultades históricas de inserción y permanencia laboral para la población femenina.
TRABAJO EN LA JUVENTUD
En lo relativo a la estructura por edades, el desempleo golpea de manera desproporcionada a las generaciones más jóvenes. Entre los jóvenes de 14 a 24 años, la tasa de desocupación alcanzó un crítico 21,3 %, a pesar de que la tasa de actividad en este grupo es de apenas el 41,6 % y el empleo se ubica en el 32,7 %. Esta realidad transforma a la juventud en el sector social más castigado por la falta de oportunidades de trabajo formal. A medida que se avanza en los rangos etarios, los niveles de desocupación tienden a normalizarse y descender progresivamente. Para el tramo de 25 a 29 años, la desocupación se fija en un 9,4 %, mientras que entre los 30 y 34 años cae al 7,5 %. El punto de mayor estabilidad se observa en el segmento de 35 a 44 años, donde la ocupación alcanza su pico del 88 % y el desempleo desciende a un 4,3 %. 
CALIDAD DEL EMPLEO E INFORMALIDAD 
Más allá de la cantidad de puestos de trabajo, el informe del instituto de estadística pone la lupa sobre las condiciones cualitativas de la ocupación. Un 20,8 % de los trabajadores ocupados en su actividad principal no se encuentra registrado en la seguridad social, lo que equivale a decir que una de cada cinco personas trabaja al margen de las coberturas de previsión social y protección laboral. Asimismo, la tasa de subempleo —que abarca a aquellas personas que trabajan menos de 40 horas semanales pero expresan el deseo y la disponibilidad de trabajar más tiempo— se ubicó en el 8,7 % de la fuerza de trabajo.