«Tenía dos lugares mágicos que utilizaba mucho cuando era niño, uno al costado de mi casa en la Villa, que era separada por ligustrines. En esa época miraba mucho fútbol argentino, armaba clásicos Boca-River o Nacional-Peñarol, iba para un arco era un equipo y cuando volvía era el otro equipo, jugando a un toque contra la pared, y cuando llegaba al arco buscaba hacer la mejor definición. Pasaba el día jugando solo con la pared de aliada. También había un campito a cuadra y media de casa, donde nos juntábamos los gurises del barrio de todas las edades, mis hermanos, y nos mezclábamos niños con adolescentes y salían lindos picados».
Retiro: «volví de Honduras por la inseguridad»
«El último año estuve en Honduras y me había ido bien futbolísticamente, pero la situación del país hizo que me volviera, por la inseguridad y la violencia que nos tocó de cerca. No tenía un representante que velara por mi futuro y era más complicado estar en carpeta de los equipos en el fútbol uruguayo y como me vine directamente a Salto era más difícil todavía. Me quedé con ganas de volver a Honduras por lo que había sido futbolísticamente, pero no acá, cuando pasé por Cerrito me sacó las ganas de jugar».
«Una satisfacción jugar con Forlán y Chevantón»
«Lo más importante fue haber sido tenido en cuenta para jugar en la selección juvenil que dirigía Víctor Púa, que hizo un trabajo muy importante junto al profesor Franco y Claudio Listur como asistente técnico, entrenando y concentrando en el Estadio Charrúa. Un excelente grupo de trabajo, además del buen grupo de jugadores, con Diego Forlán, Martín Ligüera, Javier Chevantón, Fabian Carini, el ‘Ruso’ Pérez, Fabián Canobbio, Gonzalo Sorondo, Carlos Bueno, Alejandro Correa Rodríguez, un equipazo el del 99′ que tuve el privilegio de integrar».
«En enero primero el Sudamericano en Argentina, en Mar del Plata, hicimos una buena primera fase, después en la fase clasificatoria al Mundial eran 6 los que jugábamos y clasificaban 4. Arrrancamos ganando a Argentina en su casa 1 a 0, le ganamos a Brasil, empatamos con Paraguay y Perú y al final por un punto Argentina salió campeón, nosotros segundo, Brasil tercero y Paraguay clasificño cuarto. Una satisfación jugar como delantero con Chevantón y Forlan. En abril jugamos el Mundial de Nigeria 99′, empezamos perdiendo con Malí 2-1, después le ganamos a Corea 1-0 y empatamos 0 a 0 con Portugal que tenía un equipazo. Ellos tenían aviones particulares que solo les llevaban la alimentación, y nosotros habíamos viajado en avión de línea; muy profesional el trabajo de Portugal, uno de los favoritos en las previas. En octavos nos empatamos con Paraguay 2 a 2, dos goles de Santa Cruz para ellos y para nosotros Forlán y Chevantón, ganamos por penales y pasamos a cuartos, enfrentamos a Brasil y le ganamos 2 a 1 para pasar a semi-final. Ahí perdimos con Japón 1-2, ellos jugaron la final con España que en semis le había ganado bien a Mali, perdieron 4 a 0 la final con España. Nosotros por el tercer y cuarto puesto jugamos de tarde temprano, con un calor impresionante de 50 grados, y Malí que se sentía cómodo con la temperatura nos termina ganando 1 a 0».
«En lo personal fue una experiencia de vida muy importante, de ver cómo vivía la gente en Nigeria, cuando en Uruguay nos quejamos a veces y la verdad somos unos previlegeados. Hay que salir del país para ver cómo se vive en otros países, fue lo que más me llamó la atención. Y después disfrutar de un Mundial, lo máximo, y tenía sólo 18 años. Con el tiempo uno se da cuenta de las cosas que pasaron tan rápido».