La inesperada noticia
En los talleres gráficos del prestigioso diario salteño “La Tarde”, se encontraban trabajando en los últimos detalles para cerrar la edición del 15 de junio de 1933, cuando llegó a la redacción la inesperada noticia de la trágica muerte del Dr. Wenceslao Silva, provocada por la mano de un vil cobarde, que realizó cinco disparos a sangre fría, arrebatándole la vida en forma salvaje, y privando a Salto, de uno de sus hijos más idealistas, polifacéticos, humanos y bondadosos, que existió en la época.
“Nuestro duelo”
Escribimos estas líneas, con una inmensa, con una inmensa congoja frente a lo irreparable, que nos priva para siempre de nuestro grande y noble Director, el Dr. Wenceslao Silva. A última hora en momentos de cerrar esta edición, nos llega la trágica noticia. Una mano armada por el designio fatal, ha quebrado en flor una existencia gallarda, hecha para la lucha, decorada por los más altos atributos, de la inteligencia, de la ilustración y de la bondad, caballeresca y pura. Al perder al Dr. Silva vivimos horas de orfandad. Difícilmente nos haremos a la idea de no verlo más, de no advertir en la lucha cotidiana, en la tarea amarga y áspera el aliciente de su noble palabra, de su amplio gesto amigo. Cerramos hoy con lágrimas amargas esta breve, esta lacónica nota de última hora. Con más espacio y tiempo honraremos su memoria, en estas columnas de LA TARDE que recogieron durante tanto tiempo las luces de su selecto espíritu proyectadas hacia el bien del país, de la región y de la sociedad.»
El periodista
El diario salteño «La tarde» fue fundado el 1 de marzo de 1912 por el «Club Defensa» de Salto, centro político colorado independiente. Dirigía el diario la Comisión Directiva del club y su redacción estaba al frente del Prefecto López Campaña. En diciembre de 1912 el Club Defensa resolvió liquidar la imprenta, que a su vez había adquirido del diario nacionalista «El Deber». A pesar de la situación y de la incertidumbre reinante, los doctores Wenceslao Silva y Juan Manuel Gutiérrez, adquirieron la imprenta y la edición del diario «La Tarde». El Dr. Silva asumió como “Director” del diario salteño, dándole su impronta personal, y al poco tiempo, logró ubicar a “La Tarde” entre los mejores diarios de su época. El periodista Mario Supparo, de la prestigiosa “Vida Rural”, entrevistó al Dr. Wenceslao Silva, en febrero de 1919, y sobre su actividad periodística, escribió: “Es fundador y director del importante diario salteño «La Tarde» que hoy constituye una importante empresa. Gran luchador, inteligentísimo de pluma privilegiada y convincente enseguida dominó el ambiente, hasta sus mismos adversarios le permiten artículos llenos de crítica depuradora antes de tener que apechugar con tan formidable adversario. Entró a la arena del periodismo en la época más calamitosa para este, llena de prejuicios en que solo el crimen predominaba sobre la verdad de las cosas, pero para el Dr. Silva todos este ambiente mezquino sus triunfos conseguidos fueron tan incontrastables que echó por tierra toda esa barrera que obstacularizaba al periodismo provinciano, marcando nuevo rumbo hacia la libertad de pensar; fue el triunfo.”
El ganadero
En 1919 ya poseía varios establecimientos ganaderos ubicados y diseminados en Uruguay y Argentina, llegando a abarcar un área de más de 40.000 hectáreas de campo. El Dr. Wenceslao Silva, era copropietario y director general de todos sus establecimientos ganaderos, dándole su impronta, y buscando la mejora continua y el progreso, llegando a invertir de un tirón sólo, la suma de 25.000 pesos oro en sementales para el refinamiento de sus rodeos. Mario Supparo, sobre la importancia de su actividad, escribió: “…Tal es la magnitud de sus operaciones ganaderas que se vio precisado a fundar una barraca para atender únicamente los productos procedentes de sus establecimientos y excuso decir el movimiento inusitado que en ella se nota…»
Su amor por los caballos
El Dr. Wenceslao Silva trabajó incansablemente por mejorar la raza caballar, llegando a ser uno de los directores de la Hípica Salteña, del hipódromo más importante del interior del país. Llegó a poseer dos Stud, que estaban considerados como uno de mejores de la región. En uno de ellos, trabajó el salteño Irineo Leguisamo¹, que luego sería el jockey más importante del siglo XX, jamás igualado en sus logros deportivos.
El político
El periodista Mario Supparo, en el año 1919, sobre su actividad política, escribió: “Es él as de los ases de un importante partido político de las clases independiente, hombre de gran prestigio que ha rehusado ofrecimientos (ministerio, etc.), por mantener su independencia y considerar que la peor ruina de nuestra juventud son los puestos, públicos (textual).” Regresando al año 1933, al otro día de su muerte el diario “La Tarde” no salió a la calle como todos los días, estuvo de duelo, y en la edición del 17 de junio, en la columna «En Memoria», decía sobre el Dr. Wenceslao Silva: “…Era un hombre, un hombre de convicciones arraigadas e indomables; de ideales nítidos y transparentes, de claras y enérgicas acciones…”.
“…Racionalista como ninguno o al par del que más, la visión del terruño engrandecido llenaba su corazón.
Fué el abanderado de muchas reivindicaciones localistas, presidió nuestra primera Asamblea Representativa, no hubo un solo movimiento de acción anticentralista que no contara con su apoyo razonado e inteligente. Y así era uno de los hombres más representativos de toda la campaña del Uruguay, aunque por su propio modo de ser y su propia voluntad solo una vez y por poco espacio de tiempo llevara su alta palabra al recinto parlamentario.
Su voz y su actitud pesaban en los altos círculos políticos de La República. Fué uno de los primeros paladines de la cruzada anticolegialistas, en la que volcó la mejores energías de su vida cívica. Suya fué la primera profética visión genial de los acontecimientos que hoy determinan a la nación nuevos rumbos históricos…».
Referencias:
1 – Datos aportados por la Sra. Carmen Molinas, esposa del Sr. Fernando Silva Silva, nieto del Dr. Wenceslao Silva.
2 – Diario “La Tarde» del 15 y 17 de junio de 1933.
Continuará…