En los talleres navales del astillero que poseía el vasco francés Saturnino Ribes, en el Pueblo Nuevo del Salto Oriental, se construyeron dos embarcaciones “Chatas” que estaban provistas de un pescante y que se las conocía en la época con el nombre de “Cabria”.
CABRIA PARA
REFLOTAR UNA GOLETA
Y UN PATACHO
La primera se construyó en el Astillero del Pueblo Nuevo (hoy Dr. Baltasar Brum), cuando aún Ribes, tenía la compañía de navegación fluvial “Mensajerías Fluviales a Vapor”. Su construcción se realizó para participar en el salvamento de la goleta de bandera oriental “Rosa de Italia” y del patacho de bandera argentina “Destino”, que se habían ido a pique a consecuencia de un ciclón, ocurrido a fines del mes de enero de 1882 frente al Saladero de Don Pascual Harriague y de Don Saturnino Ribes. El accidente fue toda una tragedia para los vecinos del Salto Oriental, porque provocó la muerte de varios adultos y niños que venían a bordo, siendo enterrados los cadáveres de las víctimas de los dos naufragios, allí en la zona, en campos de propiedad de Don Pascual Harriague, y posteriormente, trasladados al Cementerio Central del Salto. Sin embargo, el capitán de la “Rosa de Italia”, logró salvarse milagrosamente, llegando días después de la tragedia a la ciudad del Salto y los diarios locales, anunciaban la probabilidad de su reflotamiento.
CABRIA PARA REFLOTAR UNA CHATA DE LA FLOTA DE RIBES
En noviembre de 1893 en el nuevo taller naval “El Progreso”, perteneciente a las “Mensajerías Fluviales del Plata” de Saturnino Ribes, se procedió a la construcción de la segunda cabria, con el objetivo de ser utilizada para reflotar la chata denominada “Cuadrada”, de propiedad de Ribes y como las anteriores se había ido a pique. Su construcción se realizó desde el día 7 hasta el día 24 de noviembre y el propio director de los astilleros, Don Bernabé Fuerte, quedó a cargo de su vigilancia. Sus constructores fueron: Don Egidio Marelli, como tornero y ajustador; los trabajos de herrería fueron realizados por los Sres.: Carlos Sibila, Ignacio Miquelarena, Juan Echevarren, Ramón Harán, Serafín Sibila, José Por Ley. Como ayudantes: Juan Sabriso, Juan Gerolami, Carlos Cosella, Manuel Nan, Luis Periasco y Luis Bertollotti, llegando a participar 6 personas más, entre aprendices y peones. Luego de realizar las tareas de salvamento y reflotar la chata “Cuadrada”, la cabria fue utilizada para levantar calderas y pesos de 50 toneladas.
SENSIBILIDAD DE LAS MENSAJERÍAS FLUVIALES A VAPOR
Luego de los temporales que azotaron las zonas costeras de todo el país en los días 30 y 31 de enero de 1882, los vaporcitos de las “Mensajerías Fluviales a Vapor”, aquí en las costas salteñas del río Uruguay, estuvieron avocados a la búsqueda de los cadáveres de las diferentes embarcaciones que se perdieron como consecuencia de las turbonadas.
El día 5 de febrero de 1882 el vapor “Aerolito”, llegaba al puerto de la vecina ciudad argentina de Concordia, conduciendo el cuerpo de una de las víctimas de la tragedia y el diario salteño “Ecos del Progreso”, anunciaba el hallazgo: “CADÁVER – En el Yuquerí fue encontrado el domingo el cuerpo de uno de los tripulantes de la goleta Bella Asunta, que naufragó en el puerto de Concordia el 30 ppdo. Fue conducido á esta ciudad por el vapor «Aerolito»”.
Al día siguiente, 6 de febrero, sé continuó con los operativos de búsqueda. Sin embargo, en esa oportunidad, el Sr. Lecueder hizo una expedición hasta la desembocadura del Río Daymán en el vaporcito “Satélite” de las Mensajerías Fluviales a Vapor, que había sido cedido por Saturnino Ribes, para que se contara con el apoyo logístico necesario y poder realizar la ardua tarea de la búsqueda de cuerpos.
La expedición dio sus frutos y se localizaron tres cuerpos sin vida, pertenecientes a marineros ahogados en el mismo temporal.
El primer cadáver que localizaron pertenecía a Don Manuel Onativio, de nacionalidad argentina de Concepción del Uruguay, quién pertenecía a la tripulación del patacho de bandera argentina “Facio”. El cuerpo del infortunado Onativio, fue hallado sumergido a media agua en la Barra del Daymán, vistiendo un traje completo de encerado, se encontraba boca abajo con los brazos estirados en cruz.
Inmediatamente, fue sepultado a pocos pasos de distancia de donde se encontró al pié de un gran tronco de Mataojo, grabándose una cruz con el cuchillo en la corteza del árbol.
SEGUNDO HALLAZGO
El segundo cuerpo localizado y reconocido, pertenecía a Don Santiago Agnesse, de nacionalidad italiana e integrante de la tripulación de a bordo del pailebot argentino “Joven Pepita”.
La columna del prestigioso diario salteño, así lo anunciaba: “El cuerpo de este desgraciado se halló media legua más arriba del Daymán entre los sarandíes de la costa. Se le dio sepultura allí mismo, colocando una cruz de madera en ella. El sitio donde está enterrado Agnesse es precisamente en el vértice que formaría un ángulo cuyas líneas convergentes partieran, una del árbol conocidísimo por su belleza y frondosidad que se destaca de entre los demás por aquellas inmediaciones en la costa argentina, y un cerrillo que se levanta a poca distancia en la misma costa.”
HALLAZGO DEL COCINERO
Finalmente se localizó el cuerpo del cocinero del pailebot “Joven Pepita” en el mismo lugar que se localizó al Sr. Agnesse, pero en la otra orilla del Río Uruguay. Sin embargo, en el momento de su localización, se sabía que era de procedencia italiana pero se ignoraba su nombre y apellidos.
Luego de darle idéntica sepultura que los anteriores, el vaporcito “Satélite” prendió el fuego de su caldera, llegando a las 7 de la tarde al Puerto del Salto y dando por finalizada la penosa expedición por ese día.

Taller «El Progreso» de las Mensajerías Fluviales del Plata de Saturnino Ribes.

Primitivo astillero de las Mensajerías Fluviales a Vapor de Saturnino Ribes.