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Sábado 08 de Noviembre, 2025 388 vistas

Las fantasías de la izquierda mundial

Por Gustavo Varela.
La izquierda mundial, nace a la vida pública, bajo las premisas económicas de los postulados de Marx, con su visión economicista, y basado en la plusvalía, o sea el excedente de valor que según ellos, el capitalista se apropia, pagando al trabajador un salario menor, con el fin de apropiarse de ese capital para su patrimonio.
Durante años, el golpeteo fue constante sobre las sociedades capitalistas bajo ese argumento, intentando explicar que por eso se constituía una sociedad dividida en diferentes clases sociales, donde unos eran explotadores y otros explotados, sociedades que entraban en crisis permanentes, que de la única manera que se podía salir, era mediante la vías violentas de la revolución, que hiciera surgir la dictadura del proletariado, con una sociedad de clase única, donde todos vivieran felices.
Toda esa enorme fantasía, duró, hasta que don Gorbachov dinamitó las bases comunistas, cuando fue evidente que la explicación económica no se podía sostener, en virtud de que la sociedad “del hombre nuevo” que habían hecho surgir de la revolución rusa, se había destrozado bajo su propio peso.
La revolución no existía, la clase única tampoco, la explotación menos, y la plusvalía, bien gracias.
El capitalismo, aquel enemigo que se jactaban que lo iban a terminar destruyendo, se veía, a pesar de todas sus contradicciones más vivo que nunca, y además sacaba millones y millones de personas de la pobreza, brindándoles cada vez más, una mejor calidad de vida.
Sin embargo, la izquierda no se quería dormir en los laureles, y se empezó a abrazar a los postulados de Gramsci y su “batalla cultural”, donde la clase dominante, no sólo ejerce el poder político y económico, sino que también moldea las ideas y el sentido común, por eso debían construir una “contrahegemonía” para desafiar y reemplazar el orden cultural existente, creando un bloque histórico que integre a las clases subalternas.
En una palabra, como no pudieron con lo económico, pues habían fracasado con total éxito, intentan empujar a las masas en contra del enemigo, bajo una nueva visión del mundo, para lograr un cambio social profundo y duradero.
Bajo ese paraguas aparecen los Castro, los Chavez, los Correas, los Evos, y parte de nuestros criollos orientales, que intentaron construir la caterva latinoamericana que parecía que se comían los niños crudos allá por los albores del 2000.
El resultado fue una Latinoamérica,  social, cultural y económicamente hablando destrozada.
Hoy ante tanto fracaso, promueven la agenda 2030 y su desarrollo sostenible, donde buscan (dicen), terminar con la pobreza, la desigualdad, abordando los temas climáticos, de medio ambiente, paz y prosperidad, todos términos muy nobles, y de los que realmente siempre descreyeron.
Mientras tanto, el capitalismo, ese sistema económico, creado en el siglo XV, saliendo del feudalismo y transitando hacia la Revolución Industrial, con todas sus contradicciones, sigue empujando al mundo hacia la prosperidad.
Aunque Ud, no lo crea.