El Ing. Agr. Juan Andrés Moreira, técnico del Instituto Plan Agropecuario, en el marco de la presentación de los resultados de las empresas ganaderas durante el ejercicio 24-25, presentó el comportamiento de los precios y las relaciones con los principales insumos del sector ganadero. En este sentido explicó que el período estuvo marcado por un repunte generalizado por una mejora sustancial en las relaciones de precios.
El técnico detalló que los precios de exportación de la carne vacuna crecieron de forma sostenida durante todo el ejercicio. Para la carne bovina, peso canal, el promedio anual del 24-25 alcanzó los US$ 4.625 por tonelada, lo que representó un incremento del 14% respecto a los US$ 4.051 por tonelada del ejercicio 23-24. La diferencia mensual entre ambos períodos fue positiva a lo largo de todo el año y se acentuó especialmente en noviembre, diciembre y los meses de otoño, donde el repunte fue más pronunciado.
El repunte no solo se verificó en la exportación sino también en el comportamiento de los precios internos de la hacienda, lo que consolidó un escenario de márgenes más favorables.
Máximos históricos en el ternero
Al analizar el mercado ganadero, Moreira explicó que el valor del ternero de 140 kilos en dólares corrientes alcanzó en el ejercicio 2024-2025 el mejor registro de la serie de 34 años, situándose en US$ 2,90 por kilo, un valor que implicó un incremento del 52% respecto al ejercicio anterior. "Es un precio récord histórico para el ternero", enfatizó.
También el novillo mostró valores destacados. En dólares corrientes, el novillo en primera balanza se ubicó en US$ 2,21 por kilo, mientras que el novillo gordo promedió US$ 4,22 por kilo en gancho, cifras que representaron un crecimiento del 44% frente al ejercicio previo. En la comparación de corto plazo, los precios del novillo gordo fueron sistemáticamente superiores durante todos los meses del ejercicio respecto al período 23-24, con diferencias porcentuales que oscilaron entre 8% y 33%.
Con estos datos, la conclusión para Moreira es clara: "Los precios 24-25 retoman un comportamiento ascendente luego de tres ejercicios de caída". Este repunte se verificó tanto en las categorías de reposición como en la hacienda gorda, consolidando un escenario de precios elevados en moneda corriente.
Dólar, inflación y efecto en los valores reales
El análisis del tipo de cambio mostró un recorrido particular. Moreira recordó que entre 2017 y 2025 el dólar tuvo una etapa de fuerte crecimiento hasta 2020, luego una meseta hasta 2022, una caída en 2023, un rebote en 2024 y un pico máximo en enero de 2025, antes de retroceder nuevamente. En la comparación entre ejercicios, el dólar promedió $ 40,76 en 2024-2025, lo que implicó un aumento del 8% respecto a los $ 37,59 del período anterior.
La inflación, explicó el técnico, se estabilizó en torno al 5%, lo que generó una interacción particular con el tipo de cambio y los valores nominales de la hacienda. Al deflactar los precios, el valor del novillo en términos reales no fue el más alto de la serie, ubicándose por detrás del pico registrado en 2022, cuando alcanzó US$ 2,95 en moneda constante. En el ejercicio analizado, el novillo se situó en US$ 2,21 en moneda constante, lo que lo posicionó como un precio promedio dentro de la serie de 24 años.
Moreira señaló que, pese a los máximos en valores corrientes, "cuando le sacamos el efecto inflacionario y del tipo de cambio vemos que el valor del novillo no fue de los más altos". Algo similar ocurre con el ternero: mientras en moneda corriente el período 24-25 muestra el valor más alto de toda la serie, en moneda constante se ubica en el 8.º lugar de los últimos 25 años, aunque sigue siendo 7% superior al promedio histórico.
Relaciones de precios
Respecto a las relaciones de precios, el profesional indicó que las mismas mejoras significativas tanto en insumos como en bienes de consumo, lo que configuró un ejercicio claramente más favorable para el productor.
En años anteriores se necesitaban entre 41 y 44 kilos de novillo para adquirir 100 litros de gasoil. En el ejercicio 24-25 esa relación bajó a 29 kilos, lo que significa una mejora del 34% respecto al período 2023-2024. En el caso del ternero, también se observó una mejora importante: se pasó de necesitar 62-58 kilos para comprar 100 litros de gasoil a requerir 43 kilos, una mejora del 26%.
Moreira subrayó la relevancia histórica de este indicador: "En el largo plazo, en cuatro décadas, es la mejor relación". La comparación por décadas refuerza esta afirmación. En los años 90 se necesitaban 33 kilos de novillo para comprar 100 litros de gasoil, cifra que subió a 44-45 kilos en la década siguiente. En la década del 20, la relación regresó a 34 kilos, mostrando un retroceso a niveles mucho más favorables.
Las relaciones de precios también mejoraron en la compra de insumos agrícolas. En el año 2000, con 100 kilos de novillo se adquiría una tonelada de urea. Con el correr de los años esa relación empeoró, llegando al extremo negativo en 2022, cuando se requerían 300 kilos de novillo para adquirir la misma cantidad de fertilizante. En el ejercicio 2024-2025, la relación mejoró sustancialmente hasta ubicarse en 149 kilos de novillo por tonelada de urea, lo que marca un cambio significativo en los costos de producción. En el ternero se observó un comportamiento similar, aunque con variaciones acordes a su valor relativo.
En cuanto al costo de una pradera de raigrás, de los salarios rurales y de la canasta familiar -expresados todos en kilos de novillo o ternero-, el ejercicio 24-25 también mostró mejoras en la capacidad de compra.
El profesional destacó que el fortalecimiento de los precios de la hacienda, combinado con un tipo de cambio que igualmente presentó un incremento interanual, mejoró de manera directa la capacidad del productor para cubrir costos y obligaciones habituales del sistema.
Al observar de cerca el comportamiento de estas relaciones, Moreira remarcó un punto central: "Las relaciones de precios mejoraron favoreciendo la rentabilidad".
Para el técnico, este dato es clave porque explica cómo la suba de la hacienda, aun sin alcanzar máximos en moneda constante, se tradujo en un ejercicio más holgado en términos productivos y económicos. La mejora en la capacidad de compra frente al gasoil, los fertilizantes y los bienes de consumo tuvo un impacto directo en los márgenes ganaderos.