Por Armando Gugliemone
Si hablamos de perros de servicio usados por las fuerzas de seguridad de los países alrededor del mundo, seguramente se nos viene a la cabeza el ovejero alemán, a algunos que conozcan un poquito más pensarán en el ovejero belga malinois, pero muy difícilmente alguien pensará en el Dobermann.
Lo irónico de esto es que al perro que se le conoció en un principio como perro de gendarme, fue a este, los otros se denominan ovejeros. Pero a ver, es cierto que por más calificación de ovejero no quita las extraordinarias cualidades de estas razas, lo diferencial del Dobermann es que fue creado con un propósito determinado, proteger a su dueño.
Cuando Her Louis Dobermann busco crear un perro no pensó en algo polivalente, característica generalmente señalada en otras razas, quería un perro de carácter muy fuerte, listo para actuar en defensa de su dueño y siempre atento a los desconocidos. Y eso fue lo que logró, un perro que lo acompañara y protegiera de ladrones sin medias tintas, directo al hueso.
Ser cobrador de impuestos a finales del siglo 19 y recorrer caminos en carruaje con mucho dinero era estar expuesto a asaltos, la necesidad de él era un perro que no diera rodeos, que a la menor señal atacara. Fue tal el éxito logrado que ya a principios del siglo 20 la policía alemana lo usaba como perro de patrulla, y años después, habiendo cruzado el Atlántico, fue
el perro elegido y usado por los Marines de Estados Unidos en la segunda guerra mundial, en la campaña del Pacífico en la guerra con Japón. En la isla de Guam, donde existe una enorme base militar estadounidense, existe hace años una estatua de un Dobermann con los nombres inscriptos de los perros de esa raza que perdieron la vida en ese conflicto. En el monumento se lee: ALWAYS FAITHFUL, que significa SIEMPRE FIEL, recordándonos una de sus cualidades. Pero entonces, ¿por qué hoy no es más usado por la policía o el ejército alrededor del mundo? La respuesta más simplificada es porque al hacerse popular se empezó a criar sin criterio de selección, dando esto lugar a problemas de comportamiento.
En los años 70, en Estados Unidos, donde era la raza más popular, hubo tantos accidentes de ataques de estos que se empezó a mirar con recelo la raza, perdiendo su popularidad. Así los criadores americanos empezaron a seleccionar perros atléticos y bonitos, pero de carácter amable, no siendo ya recomendables para tareas de guarda y protección puesto que no sabrían con certeza cual serviría. En Europa, por el contrario, al hacerse selección de cría, seguían teniendo buenos perros, incluso con una línea de trabajo diferenciada siendo la usada hoy en las competencias
de adiestramiento. Pero al empezar a popularizarse las pruebas de trabajo ahí, el Dobermann no podía competir de igual a igual contra ovejeros alemanes o belgas, estos son más livianos, por lo tanto, más rápidos y espectaculares en los desarrollos, y aparte los Dobermann son más instintivos por lo tanto más impulsivos, y eso se penaliza. En cuanto a su uso en lo policial y militar tienen dos contras principales, no se adaptan pronto bien a alguien que no sea su guía habitual, y son más pesados que los ovejeros. Imaginen a un paracaidista colgando de su arnés
45 kg de perro contra 30 o 35 cuando mucho de otro perro, es una diferencia grande. Aún así hoy el Dobermann es un perro que sigo recomendando, se logran conseguir excelentes ejemplares, son total apego y devoción a su dueño y familia, aunque requieren de atención, son muy sensibles emocionalmente, y para colmo ahora, con la ley que prohíbe el corte de cola y orejas, ha dejado de resultar tan llamativa su adquisición, todo sea para el mal de la raza.