Un hombre que nació en Bella Unión pero desde niño atajó en el baby fútbol salteño, ganando un sudamericano con Ferro Carril. Jugó en las inferiores de Peñarol de Montevideo, San Pablo y luego en varios equipos del fútbol salteño. Hoy es entrenador de goleros, tiene su escuela e integra el cuerpo técnico de Salto FC, institución a la que también supo defender. Luis ‘Chancha’ Lima recorrió el país y el continente para transmitir su experiencia.
«Nací en Bella Unión, en el barrio Tres Fronteras, bien en frente a la cancha de Santa Rosa, donde vivían mis abuelos. Soy hijo único, mi padre vivía al lado, él había jugado y sido ‘9’ centrodelantero, Luis Alberto Lima, jugó en General Rivera. Mi madre, Rosario Cuestas. Mi padre tenía comercio y todos los conocían como la ‘Chancha’, por eso heredé su apodo desde niño. Siempre mi pasión por el fútbol tuvo que ver con ser golero, cuando jugaba en el campito con los gurises del barrio, iba al arco. Me gustaba, por eso mis regalos de cumpleaños, Reyes o día del niño, además de zapatos de fútbol eran los guantes».
«A los 8 años me llevan para jugar al baby fútbol en Cerrito. Por mi físico primero me ponen en el medio de ‘5’, pero después me hicieron caso y fui arquero. Mi primer técnico fue él ‘Culica’ Gómez, en esos tiempos entrenábamos todos juntos y recuerdo sus consejos para mí y nada más; lo que me decía el técnico era que las que iban para afuera las dejara y tratara de sacar las que iban adentro. Era lo que había en esa época, tenías que hacerte al andar».
«Después la mayor parte del baby fútbol la hice en Salto, viniendo a jugar los fines de semana en Ferro Carril, que en ese momento trabajaba muy bien reuniendo generaciones muy importantes de buenos jugadores. A mí me trae a Salto el padre de ‘Ale’ Medina (Alexander), Alberto Medina. Ellos vivían en calle Varela. Venía los viernes, jugaba el fin de semana en Ferro, después volvía a Bella Unión».
«¡QUÉ LINDO ES JUGAR LOS CLÁSICOS…»
«Con 13 años me anoté para jugar en la cuarta de Con los Mismos Colores, con 15 en 1995 voy como golero suplente en primera de la selección de Bella Unión a un Litoral. En un partido se lesiona el golero titular, que era Peña, me ve atajar la gente de Peñarol y me llevan a Montevideo. Allá jugué en quinta, cuarta y tercera división, años importantes de mi vida en Peñarol. De los jugadores importantes que me tocó tener de compañero fue Diego Forlán, que ya en ese entonces demostraba que iba a llegar lejos. En esos años el padre, Pablo Forlán, era el coordinador de las divisiones formativas de Peñarol. Cuando Pablo Forlán queda como técnico de tercera, nos asciende a mí y a Emanuel Priario, que quedamos muy cerca de jugar en primera. Lindo recuerdo haber jugado en la quinta de Peñarol, donde salimos campeones. El técnico era Víctor Fierro. Me tocó jugar los clásicos, tanto jugando en quinta como en cuarta. ¡Qué lindo es jugar un clásico, por más que sea en formativas! Una anécdota: yo era hincha de Nacional, pero como el fútbol cambia todo, jugar a nivel profesional cambia la mentalidad y uno defiende la camiseta que lleva puesta, la del equipo que me había dado la oportunidad, que era Peñarol. El fútbol a ese nivel ya es por plata. Nosotros cobrábamos por partido ganado y los clásicos cobrábamos el doble. En cada partido de inferiores cuando termina ya te pagan el premio, así que te imaginás los que significaba ganar un clásico, más siendo gurí. En Nacional, en quinta el golero era Munúa, estaba, Varela, éramos todos de la misma generación, la mayoría que fueron al Mundial de Malasia. Los que no fueron compañeros en Peñarol los enfrenté, no sólo contra Nacional, sino ellos jugando en otros equipos, atajaba Carini en Danubio, Bizcayzacú en Defensor, Regueiro en Cerro, López en River, Fabián Coelho, que primero se probó en Peñarol no quedó y se fue a Nacional».
«Siempre digo, uno aprende de lo vivido, también de gente conocida que le dejó el fútbol. Hay que aprender para ir mejorando todos los días. En el caso de la escuelita, el tema pasa en saber qué ejercicio le enseñás a los chicos en especial».
LAS CHANCES PASARON
«En el 97′ Pablo Forlán me lleva a 1ª de Rentistas con 18 años. Tenía todo arreglado y me terminé viniendo, cosas que pasan. Juego en Cuareim en Bella Unión y en la selección y después fui a San Pablo, Brasil. Un jugador de Bella Unión que había jugado en Nacional, Ruben Furtembach, me lleva a Palmeiras, otra linda experiencia. Fui a Inter, un cuadro de esa zona, después vuelvo y cuando llego a Bella Unión en 99′, Julio Acuña, que había sido golero de Wanderers y la selección, me viene a buscar para jugar en Juventud LP. Él había sido entrenador mío de goleros en Peñarol después que se fue Maidana, que para mí fue el mejor entrenador de goleros que tuve, un adelantado; había sido Maidana golero de Peñarol en los 60′».
EL 2001 CON CEIBAL, «UN AÑO QUE ME MARCÓ»
«En 2000 vengo a Salto, practico en la ‘U’, que dirigía Gustavo Ferraz, pero termino arreglando con Lazareto; hicimos gran campaña en la ‘B’. En 2001 voy a Ceibal con el ‘Gringo’ Cavani como técnico y gran plantel. Fue Ceibal en su mejor momento y tuve el gusto de jugar, un gran campeonato, un año que a mí me marcó en el fútbol salteño. Estuvimos más de 12 partidos invictos y ganamos gran cantidad de partidos seguidos. El rival era Gladiador, ganamos la primera final 1-0, la segunda perdemos por un gol de cabeza que me hace el ‘Lenga’ Da Rosa, insólito. La tercera final fue más pareja, pero nos terminan ganando con tres goles del ‘Cabeza’ Ferreira, que tuvo su noche buena y a otra cosa. Para mí fue el mejor Ceibal de esos años, con dos jugadores por línea, recuerdo la defensa, ‘Tatú’ Suárez, ‘Chancho’ Guglielmone, ‘Coquina’ Alvez, ‘Indio’ Torrens, en el medio ‘Tito’ Pérez, ‘Tony’ De Freitas, Pablo Pintos, arriba ‘Gringo’ Funes, ‘Nano’ Pintos, ‘Coco’ Valdez, y había un buen banco, Fredy Arias también hizo goles. Una mezcla de experiencia y jóvenes. Ese año se decidió jugar play offs y en semifinal nos tocó Nacional, que era gran candidato, y le ganamos bien los dos partidos. Anduvimos muy bien, por eso después para la final la gente del fútbol decía ‘Ceibal campeón’, además por la forma que venía jugando el equipo, pero el fútbol tiene esas cosas y aparece Gladiador ganándonos la final».
«En 2003 voy a Salto Uruguay, que por el equipo que armó, no colmó las expectativas. En lo personal fue un buen año. En 2005 juego en Salto FC, otra gran experiencia. Ese año había muy buenos equipos en la divisional de ascenso y asciende Bella Vista. No teníamos mal equipo, mi entrenador de goleros fue el ‘Abuelo’ Artigas Rodríguez, del cual también aprendí muchas cosas. Pero justo ese fue el último año y al siguiente por razones económicas se bajaron. Por eso me alegro que este año haya vuelto, por el bien de los jugadores salteños y de la región, y que siga por muchos años».