Por Andrés Torterola.
“Hace 8 años mi hijo se suicidó, era un muchacho que tenía consumo problemático de drogas, nos pidió ayuda, pero nosotros nunca la encontramos, estoy en este grupo de madres que tienen hijos con el mismo problema para que no le suceda a otra familia”. Así comenzó la nota CAMBIO con madres que tienen hijos con consumo problemático, Rosario Ugolino dijo que están en los últimos pasos de gestión de la personería jurídica, continúan con el ánimo de seguir trabajando, por el momento lo que están haciendo es brindarle una merienda una vez a la semana a los jóvenes adictos, los insumos son otorgados por el colectivo de ollas populares.
JUNTO A LA JUNTA
Ugolino dijo que como siempre tienen las puertas cerradas, pero no están dispuestas a bajar los brazos, indicó que tuvieron un reconocimiento por su labor, eso las motivó a seguir trabajando para hacer algo por los jóvenes que en la actualidad se encuentran totalmente desamparados. Este año comenzaron las actividades en el mes de febrero, con la esperanza que escuchen las propuestas, han trabajado en conjunto con la comisión de Salud e Higiene de la Junta Departamental de Salto, es un grupo de curules que manifestó su intención de apoyo a esta causa, próximamente crearán un proyecto en conjunto con el grupo de madres. La idea es continuar entrevistándose con políticos, los mismos que cuando se acercan las elecciones aparecen, pero luego se olvidan de la situación, eso para las madres es muy doloroso, pero a su vez las impulsa a seguir insistiendo y trabajando para lograr el objetivo.
PASTOSOS Y MALVIVIENTES
Rosario Ugolino manifestó que el nuevo año es un aliciente, es una manera de comenzar de nuevo con esperanzas renovadas, con la certeza que se logrará el primer objetivo que es la personería jurídica y desde ahí comenzarán a trabajar de manera tranquila persiguiendo el objetivo de que todo chiquilín se merece tener una vida mejor. Gilma es otra de las madres que integra el grupo, indicó que lamentablemente para esta sociedad los jóvenes que tienen consumo problemático son una molestia para la sociedad, los llaman pastosos, malvivientes, pero no se dan cuenta que son jóvenes que tienen vida, corazón y que lamentablemente están atrapados en la droga. “Lo digo porque lo he pasado con mi hijo y no logramos nada, golpeamos muchas puertas, hace 8 años mi hijo se suicidó pidiendo ayuda, pero nosotros no la encontramos, por ese motivo me integré a este grupo de madres para que a ellas no les pase lo mismo y que estas situaciones dejen de suceder con los jóvenes. Para que los padres que tienen hijos adictos cuando golpeen encuentren una puerta abierta”. Expresó que en Montevideo hay una cantidad de centros de rehabilitación, pero tienen un costo de $U 50 mil por mes, eso no es una solución accesible para las familias pobres.
Domingo 26 de Diciembre, 2021 20 vistas