Dr. Víctor Recchi.
Colegio Médico del Uruguay
Consejo Regional Norte
El peligro de la deshumanización tecnológica en medicina radica en que las herramientas, como la inteligencia artificial y las historias clínicas digitales, prioricen la atención en las pantallas sobre la atención presencial del paciente. Esto reduce la empatía y la confianza, transformando la relación terapéutica en una interacción fría y puramente transaccional, que lleva paulatinamente a la deshumanización de la atención clínica.
El principal peligro de la deshumanización tecnológica en medicina es la reducción del paciente a un simple conjunto de datos clínicos y algoritmos, lo que anula la empatía y la conexión emocional. La excesiva tecnificación médica amenaza con erosionar la confianza y el cuidado integral, elementos irremplazables para una sanidad verdaderamente curativa
La dependencia tecnológica excesiva y mal gestionada conlleva los siguientes riesgos críticos:
Pérdida de la relación médico-paciente: El auge de herramientas automatizadas y sistemas de Inteligencia Artificial (IA) —si no son correctamente supervisados por los profesionales de la salud— puede disminuir el tiempo de conversación directa y la escucha activa, factores esenciales en el diagnóstico clínico.
Cuando la atención se centra en pantallas y algoritmos, se reduce el contacto visual, la escucha activa y la comprensión del entorno emocional y social del paciente. Esto ocurre muy frecuentemente en los consultorios y es notado por los pacientes. Los y las usuarias de los sistemas de salud lo expresan diciendo “no me miro a la cara, se pasó todo el tiempo mirando ala pantalla”. Todo es cierto y esto contribuye a lo que llamamos deshumanización de la asistencia.
La tecnología también puede ser aliada de la atención médica.
La tecnología en sí misma no deshumaniza; el problema radica en cómo se utiliza. Las herramientas modernas, como la Inteligencia Artificial (IA) y la salud digital, ofrecen soluciones si se integran correctamente:
- Optimización del tiempo: El uso de asistentes de voz impulsados por IA puede reducir el tiempo de tipeo y transcripción, permitiendo al profesional mirar y escuchar al paciente. Este hecho que parece poco importante es fundamental en estas épocas en que los tiempos de consulta son acotados por las necesidades del sistema.
-Acceso y continuidad: Los portales de salud permiten a los pacientes revisar sus resultados de manera segura y tener una comunicación fluida con su centro de salud. Esto contribuye a que el paciente concurra a la consulta con información previa de su patología y aclarar dudas con su médico, si bien la otra mirada es que muchas personas usan la información en internet como única fuente y no concurren a las consultas con el profesional.
-Telemedicina: Acerca la atención a personas con dificultades de movilidad o que viven en zonas alejadas. Ya hemos escrito sobre este tema y es muy importante para consultas que no requieren la presencialidad y para quienes presentan dificultades de traslado personales o por la distancia a los centros de salud.
-Reducción del razonamiento clínico: Existe el peligro de que los profesionales confíen ciegamente en los diagnósticos automatizados, lo que podría atrofiar la capacidad de análisis y juicio crítico del médico.
La reducción o atrofia del razonamiento clínico por el uso de Inteligencia Artificial (IA) es un riesgo inminente en la medicina moderna. Depender excesivamente de algoritmos para el diagnóstico o la toma de decisiones terapéuticas puede provocar la pérdida progresiva del "ojo clínico", habilidades de síntesis y juicio crítico.
Martes 09 de Junio, 2026 129 vistas