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Martes 09 de Junio, 2026 129 vistas

¿Progreso o deshumanización?: ¿Qué producen las nuevas tecnologías?

Dr. Víctor Recchi.
Colegio Médico del Uruguay
Consejo Regional Norte
El peligro de la deshumanización tecnológica en medicina radica en que las herramientas, como la inteligencia artificial y las historias clínicas digitales, prioricen la atención en las pantallas sobre la atención presencial del paciente. Esto reduce la empatía y la confianza, transformando la relación terapéutica en una interacción fría y puramente transaccional, que lleva paulatinamente a la deshumanización de la atención clínica.
El principal peligro de la deshumanización tecnológica en medicina es la reducción del paciente a un simple conjunto de datos clínicos y algoritmos, lo que anula la empatía y la conexión emocional. La excesiva tecnificación médica amenaza con erosionar la confianza y el cuidado integral, elementos irremplazables para una sanidad verdaderamente curativa
La dependencia tecnológica excesiva y mal gestionada conlleva los siguientes riesgos críticos:
Pérdida de la relación médico-paciente: El auge de herramientas automatizadas y sistemas de Inteligencia Artificial (IA) —si no son correctamente supervisados por los profesionales de la salud— puede disminuir el tiempo de conversación directa y la escucha activa, factores esenciales en el diagnóstico clínico.
Cuando la atención se centra en pantallas y algoritmos, se reduce el contacto visual, la escucha activa y la comprensión del entorno emocional y social del paciente. Esto ocurre muy frecuentemente en los consultorios y es notado por los pacientes. Los y las usuarias de los sistemas de salud lo expresan diciendo “no me miro a la cara, se pasó todo el tiempo mirando ala pantalla”. Todo es cierto y esto contribuye a lo que llamamos deshumanización de la asistencia.
La tecnología también puede ser aliada de la atención médica.
La tecnología en sí misma no deshumaniza; el problema radica en cómo se utiliza. Las herramientas modernas, como la Inteligencia Artificial (IA) y la salud digital, ofrecen soluciones si se integran correctamente:
- Optimización del tiempo: El uso de asistentes de voz impulsados por IA puede reducir el tiempo de tipeo y transcripción, permitiendo al profesional mirar y escuchar al paciente. Este hecho que parece poco importante es fundamental en estas épocas en que los tiempos de consulta son acotados por las necesidades del sistema.
-Acceso y continuidad: Los portales de salud permiten a los pacientes revisar sus resultados de manera segura y tener una comunicación fluida con su centro de salud. Esto contribuye a que el paciente concurra a la consulta con información previa de su patología y aclarar dudas con su médico, si bien la otra mirada es que muchas personas usan la información en internet como única fuente y no concurren a las consultas con el profesional.
-Telemedicina: Acerca la atención a personas con dificultades de movilidad o que viven en zonas alejadas. Ya hemos escrito sobre este tema y es muy importante para consultas que no requieren la presencialidad y para quienes presentan dificultades de traslado personales o por la distancia a los centros de salud.
-Reducción del razonamiento clínico: Existe el peligro de que los profesionales confíen ciegamente en los diagnósticos automatizados, lo que podría atrofiar la capacidad de análisis y juicio crítico del médico.
La reducción o atrofia del razonamiento clínico por el uso de Inteligencia Artificial (IA) es un riesgo inminente en la medicina moderna. Depender excesivamente de algoritmos para el diagnóstico o la toma de decisiones terapéuticas puede provocar la pérdida progresiva del "ojo clínico", habilidades de síntesis y juicio crítico.