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Martes 14 de Abril, 2026 3 vistas

Qué estudios hacerse según la edad y riesgo

Dr. Gonzalo Deleón
Colegio Médico del Uruguay
Consejo Regional Nortte

Realizar controles de salud en forma periódica es una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades, detectarlas en etapas tempranas y mejorar la calidad de vida. Sin embargo, no todas las personas necesitan los mismos estudios ni con la misma frecuencia. Los chequeos deben adaptarse a la edad, el sexo, los antecedentes personales y familiares, y los factores de riesgo de cada individuo.
En términos generales, el primer paso siempre es la consulta con el médico de referencia. Es quien puede orientar de manera personalizada qué controles son necesarios, evitando tanto la omisión de estudios importantes como la realización de pruebas innecesarias.
En adultos jóvenes, entre los 20 y 40 años, el foco está puesto en la prevención y la detección precoz de factores de riesgo. En esta etapa se recomienda controlar la presión arterial al menos una vez al año, así como realizar controles de peso y hábitos de vida. Dependiendo de cada caso, pueden solicitarse análisis de sangre básicos, que incluyan glucemia y perfil lipídico. También es un buen momento para reforzar esquemas de vacunación y promover hábitos saludables como la actividad física regular, una alimentación equilibrada y el abandono del tabaco.
A partir de los 40 años, comienzan a cobrar mayor relevancia algunas enfermedades crónicas. Se recomienda intensificar los controles cardiovasculares, incluyendo monitoreo más frecuente de la presión arterial, colesterol y glucosa. En las mujeres, se incorpora el control mamario mediante mamografía según indicación médica, mientras que en los hombres puede comenzar la evaluación prostática en función de antecedentes y síntomas.
Desde los 50 años en adelante, el enfoque preventivo se amplía. Uno de los estudios más importantes es el screening de cáncer de colon, que puede realizarse mediante test de sangre oculta en materia fecal o colonoscopía. Este control ha demostrado reducir significativamente la mortalidad por esta enfermedad. Asimismo, continúan los controles cardiovasculares y se refuerza la evaluación de factores como el sedentarismo, la obesidad y el tabaquismo.
En adultos mayores, además de los controles mencionados, se suman evaluaciones orientadas a preservar la funcionalidad y la autonomía. Esto incluye valorar la audición, la visión, el estado cognitivo y el riesgo de caídas. La medicina en esta etapa busca no solo prolongar la vida, sino también asegurar su calidad.
Un aspecto fundamental es considerar los factores de riesgo individuales. Personas con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer pueden requerir controles más precoces o más frecuentes. Lo mismo ocurre con quienes presentan hábitos de riesgo como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o el sedentarismo.
Es importante destacar que más estudios no siempre significan mejor salud. La sobreutilización de pruebas puede generar ansiedad, falsos positivos y procedimientos innecesarios. Por eso, la clave está en un enfoque racional, basado en la evidencia y adaptado a cada persona.
En definitiva, los chequeos médicos son una inversión en salud. Permiten anticiparse a la enfermedad, actuar a tiempo y tomar decisiones informadas. Consultar periódicamente y mantener un vínculo continuo con el equipo de salud es la mejor estrategia para cuidarse a lo largo de toda la vida.