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Jueves 09 de Julio, 2026 75 vistas

Salto logra una contracción del desempleo, pero la informalidad sigue en impactado con un 31%

Por Enrique Henderson 
El mercado de trabajo en el litoral uruguayo da señales contundentes de una transformación estructural. De acuerdo con los registros más recientes divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), para el trimestre móvil correspondiente a los meses de marzo, abril y mayo de este año, el departamento de Salto consolida un marcado quiebre en su tendencia histórica de desocupación. La cifra de desempleo se posicionó en un 7,9 %, un número que refleja una recuperación notable frente a los registros de años anteriores, cuando el departamento lideraba de forma crónica los ránkings de desempleo del territorio uruguayo con indicadores que superaban ampliamente los dos dígitos.
ALIVIO LABORAL
Este alivio en el mercado laboral salteño está directamente asociado al cambio macroeconómico regional. El fin de la masiva brecha de precios con la República Argentina desestimuló el persistente cruce de consumidores hacia la vecina orilla, provocando una consecuente retención del consumo dentro de los comercios locales. Las cajas registradoras salteñas volvieron a sonar con fuerza y los sectores vinculados al comercio, los servicios y la producción hortofrutícola comenzaron a demandar más mano de obra, consolidando un proceso de estabilización que la región venía reclamando desde hacía un lustro.
NUEVO PANORAMA 
Al desglosar las variables que definen el dinamismo del departamento, los indicadores exponen que Salto no solo ha bajado la cantidad de personas que buscan activamente un empleo sin encontrarlo, sino que ha logrado sostener su tasa de actividad y de empleo en niveles aceptables para la realidad productiva del norte. La estabilización cambiaria trajo consigo una bocanada de aire fresco para las pequeñas y medianas empresas locales, las cuales incrementaron su personal para dar respuesta a una demanda interna fortalecida. El comercio minorista y la actividad en las zonas termales funcionaron como los principales amortiguadores para la absorción de los trabajadores desocupados.
MOTOR DE CAMBIO
La explicación de esta mejoría radica, principalmente, en la frontera terrestre. Durante años, la disparidad cambiaria generó una sangría económica en Salto, Paysandú y Río Negro. Sin embargo, el encarecimiento relativo de los bienes en Argentina revirtió este fenómeno. Los salteños volvieron a comprar en los supermercados de su propia ciudad y el sector logístico local experimentó una reactivación inmediata. El impacto en el empleo se sintió de forma directa: al no perder divisas hacia el exterior, la economía departamental retuvo el capital y generó puestos de trabajo genuinos dentro de sus límites geográficos.
DESAFÍO INVISIBLE
A pesar de que el indicador de desempleo da motivos para la celebración en el ámbito gubernamental y empresarial, los analistas técnicos advierten que el problema de fondo mutó hacia la calidad del empleo. El subempleo y, de manera más alarmante, el no registro a la seguridad social continúan siendo el gran talón de Aquiles de la economía salteña. La tasa de informalidad laboral se mantiene firme en un preocupante 31 %. Esto implica que casi un tercio de la masa trabajadora en Salto realiza sus tareas diarias desprovista de aportes jubilatorios, cobertura de salud y garantías legales, concentrándose este flagelo en el empleo rural, la zafra hortícola y los servicios domésticos o de mantenimiento informal.