La problemática de la Brucelosis está presente en los distintos puntos del país, pero con una baja prevalencia de la enfermedad, según explican las autoridades sanitarias. Sin embargo, a diferencia de otros años, en esta oportunidad se han postergado, primeramente, y luego cancelado remates de reproductores debido a que se detectaron casos de la enfermedad en los sangrados que deben realizar año, tras año, para ser habilitados a la venta de genética.
El Dr. Martín Altuna, director de Sanidad Animal de Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP); dijo que los casos que han surgido se enmarcan «en una época donde comúnmente aumenta» la presencia de la enfermedad, por sus propias características. Se ingresa a «la primavera, el último tercio de gestación, todo lo que significa un mayor muestreo en la parte en serología».
Indicó que existe «cuatro zonas del Uruguay, que están llamado la atención por el aumento de establecimientos» que se encuentran declarados focos. Ellas son «el noroeste de Paysandú, norte de Florida, y el centro-norte de Durazno y centro-este de Flores». Altuna explicó que «esas cuatro zonas tenían muy baja vigilancia, de ahí es importante saber que cuando se busca en estos lugares puede aparecer casos nuevos».
Sobre la incidencia de la enfermedad a nivel nacional, aclaró que «en lo que va del año, solamente en lo que tiene que ver con vigilancia, del 1 de enero al 30 de setiembre se sangraron 934.594 animales, 958 fueron positivos, o sea un 0,1%». Esto significa que «cada vez que se sangra mil animales aparece uno, es una prevalencia muy baja en zonas de baja vigilancia, o sea, donde no había presión de búsqueda».
Altuna indicó que van 200 focos en lo que va del año, pero en su gran mayoría «son uno al lado del otro, porqué aparece un foco se hace un rastreo de los linderos y vemos cuando hay presencia y está circulando la enfermedad». En la actualidad se está con baja prevalencia en el país, según explicó el jerarca.
Respecto a la situación generada en las distintas cabañas, dijo que «en la vigilancia epidemiológica de algunas cabañas se dio algún positivo, con diferentes escenarios epidemiológicos, con diferentes formas de presentarse la enfermedad que es lo que estamos estudiando en este momento, con un equipo de seis técnicos que están trabajando en robustecer el formulario epidemiológico, más sesgado a lo que tiene que ver a un sistema productivo de reproductores o más de cabaña».
Sobre este punto en particular, el profesional aclaró que «la enfermedad no se transmite por la monta, si se transmite por el semen, es una enfermedad reproductiva no venérea. Si se puede transmitir por la inseminación artificial». Destacó que los trabajos científicos internacionales muestran que «la incidencia de los toros en la enfermedad es muy baja» y recordó que la misma está mayormente presente en «las vacas multíparas o de primer entore».
Compartimentos bovinos
Dada la incidencia de la enfermedad en varias cabañas y que para muchas significan el seguir adelante o no, con sus sistemas productivos, se ha manejado extraoficialmente la posibilidad de generar compartimentos bovinos que permitieran, de acuerdo al cumplimiento de ciertas características y exigencias sanitarias, la posibilidad de comercializar reproductores.
Altuna dijo que desde hace muchos «en la legislación ya figuraba y se manejaba el establecimiento preliminarmente y/o oficialmente libre, eran dos categorías, evidentemente con ciertas medidas específicamente para esos establecimientos», en tanto que luego de varias modificaciones hace dos o tres años atrás, existe «la presencia de compartimentos genéticos, compartimentos de bioseguridad, diríamos un símil, salvando la distancia obviamente, del compartimento vino para exportación con carne con hueso de Estados Unidos».
El director de sanidad animal del MGAP, dijo que de acuerdo a cada «estudio epidemiológico, esa figura puede tranquilamente establecerse. Obviamente, viendo muchos factores para minimizar riesgos, cero no existe en el mundo para ninguna enfermedad, pero para minimizar y evidentemente garantizar que hay riesgo mínimo de la difusión de la enfermedad en lo que tiene que ver con la comercialización».
Altuna explicó que esta imagen del compartimento, que en el Uruguay se visualiza a través del ovino, en la OIE está definido para la fiebre aftosa, «hay una figura muy importante que es la compartimentación» por lo que «nosotros a través de la Dirección General de los Servicios Ganaderos, estamos estimulando a las cabañas, no solamente para apagar incendios, entre comillas, sino para que lo tomen las cabañas, en tiempos de paz, no en tiempos de guerra».
El principal de sanidad animal del MGAP dijo que «para el saneamiento de un establecimiento son tres las herramientas. Una son los sangrados cada cuatro meses. Otra es el manejo, hay que hacer manejo de establecimiento que vaya en contra la enfermedad, y la otra es la vacunación. Esas son las tres herramientas para un plan de saneamiento estratégico, para evidentemente liquidar o erradicar la enfermedad».
Teniendo en cuenta que en predios comerciales, se deben tener dos sangrados negativos consecutivos y en muchos casos en el segundo y tercer sangrado se encuentra nuevamente casos positivos, ¿qué seguridad brindan estos compartimentos? Altuna dijo que «la brucelosis es una enfermedad bacterial y crónica, pero tenés la posibilidad de aumentar la medidas de chequeo para esos animales y minimizas el riesgo de que se contagien o de contagio».
El director de Sanidad Animal, dijo que «hay un protocolo armado como para que quede establecido oficialmente por parte de la Dirección General de los Servicios Ganaderos, que se va a poner para todos los productores, especialmente para el compartimiento genético, y evidentemente tiene ciertas medidas un poco más firmes, mucho más firmes diríamos, que un establecimiento que pudiera tener brucelosis».