La leishmaniasis canina es una enfermedad que llegó para quedarse y que si bien no ha venido afectando a nuevas personas, el riesgo sigue latente en la medida de que se continúan detectando perros infectados. El mayor problema es que se bajó la guardia y la mayoría de los propietarios de animales dejaron de adoptar medidas preventivas a la enfermedad que nunca dejó de constatarse, sobre todo en barrios que están próximos a los arroyos y al río. Cabe señalar que el flebótomo vector de esta zoonosis, busca lugares húmedos y con mucha vegetación para reproducirse.
MEDIDAS PREVENTIVAS
Si bien se trabaja en forma articulada entre Zoonosis, la Intendencia de Salto y el Hospital Veterinario, es necesario que los tenedores de perros sean parte del combate a la enfermedad. La preocupación radica en que se deja atrás el invierno y llega la primavera y verano que es la temporada donde el flebótomo tiene una mayor circulación. En ese sentido proteger a las mascotas se vuelve una medida de prevención vital, ya que una vez que el animal sea infectado con la enfermedad, no quedan muchas opciones para evitar que se propague a la familia y en la mayoría de los casos la recomendación es la eutanasia. Es por eso que se pide que se utilicen collares repelentes y se comiencen a adoptar una serie de medidas preventivas.
MEDIDAS
La prevención de la leishmaniasis canina se centra en evitar las picaduras de los insectos transmisores, principalmente los mosquitos flebótomos y en la vacunación. Medidas como el uso de repelentes, collares y pipetas antiparasitarias, así como evitar zonas húmedas y paseos nocturnos en áreas de riesgo, son fundamentales para proteger a los perros. La prevención es clave para proteger al perro de la leishmaniosis, sobre todo siguiendo estas medidas, se puede reducir significativamente el riesgo de infección y garantizar la salud de la mascota.