La reciente puesta en marcha de la planta de clasificación en el vertedero municipal de Salto ha generado una mezcla de optimismo y preocupación en la comunidad local. Desde la Asociación Civil Ambientalista de Salto (ACAS), su presidenta, Adriana Carabajal, reconoció la importancia de este nuevo paso, aunque advirtió de manera tajante que la iniciativa representa apenas un granito de arena en comparación con la magnitud de la problemática residual que afecta al departamento.
ORDEN Y LIMPIEZA
En una recorrida por las instalaciones, Carabajal destacó que la organización asiste con la mejor disposición y con la expectativa de que finalmente se implementen acciones concretas. En este sentido, valoró positivamente el panorama visible en el predio, señalando que la planta fue reciclada y que se percibe un mayor nivel de limpieza. Asimismo, observó un ordenamiento en las calles internas que facilita la movilidad y el depósito de los residuos, sumado a la incorporación de nueva maquinaria y camiones que escaseaban en la gestión previa. Para la activista, estos elementos reflejan que existe una voluntad real de hacer las cosas bien por parte de los trabajadores involucrados.
DESAFÍOS DE FONDO
Sin embargo, la presidenta de ACAS enfatizó que el problema de fondo persiste y es visible al mirar en cualquier dirección del entorno. La principal preocupación de la organización radica en el alcance limitado del actual sistema, ya que la planta está diseñada para valorizar únicamente cuatro tipos de residuos. Esta restricción deja una enorme cantidad de desechos fuera del circuito de reciclaje, abriendo la interrogante sobre cuál será el destino final del resto de la basura. Además, Carabajal manifestó cierta inquietud respecto al proyecto del futuro relleno sanitario que se prevé construir en el mismo lugar, debido a la falta de certezas sobre su ubicación exacta y los mecanismos técnicos que se emplearán para su ejecución.