El Centro de Aviación Salto es uno de los aeroclubes más antiguos del Uruguay y una institución profundamente ligada a la historia de la aviación nacional. Desde su creación ha sido pionero en múltiples actividades, pero, sobre todo, ha cumplido una misión que trasciende el vuelo: educar, servir y acercar la aviación a la comunidad. Entre sus numerosos hitos se destaca que el primer brevet otorgado en el interior del Uruguay fue obtenido en el Centro de Aviación Salto. En sus archivos también figura una cifra que refleja el enorme compromiso social de la institución: durante la década de 1950 se realizaron 450 vuelos sanitarios en un solo año, un promedio de más de 1,2 vuelos diarios para asistir a personas que necesitaban atención médica urgente. A lo largo de más de ocho décadas, miles de personas dieron aquí sus primeros pasos en la aviación. Muchos pilotos profesionales comenzaron su formación en esta escuela, mientras que innumerables salteños vivieron su primer contacto con el mundo del vuelo gracias al Centro de Aviación Salto.
VUELOS BAUTISMO
La institución ha comenzado con un ciclo de vuelos bautismo, y para conocer más detalles de esta experiencia CAMBIO consultó al Instructor de Vuelo Martín da Costa Porto. “Un vuelo bautismo es mucho más que un paseo en avión. Es la oportunidad de vivir una experiencia que permanece para siempre en la memoria. Para quien nunca ha volado, representa descubrir una nueva forma de mirar el mundo. Desde el aire, los paisajes adquieren otra dimensión, las distancias cambian de significado y la ciudad se contempla desde una perspectiva completamente diferente. Es una invitación a despertar la curiosidad, la imaginación y el deseo de conocer más sobre la aviación”, explicó. Agregó que los aeroclubes cumplen una función social fundamental. “Son instituciones donde nacen vocaciones, se forman pilotos, se promueve la cultura aeronáutica y se presta un servicio permanente a la comunidad. Son, además, espacios abiertos donde cualquier persona puede acercarse al fascinante mundo de la aviación”.
VUELOS SEGUROS
El Centro de Aviación Salto es una institución sin fines de lucro, supervisada por la Dirección Nacional de Infraestructura Aeronáutica (DINACIA), que acompaña y apoya su funcionamiento. Los vuelos bautismo o panorámicos constituyen una de las actividades que permiten colaborar con el mantenimiento de las aeronaves y el desarrollo de la institución. Todos son realizados por Pilotos Comerciales, de acuerdo con las exigencias establecidas por la autoridad aeronáutica. La Comisión Directiva del Centro Aviación ayuda en la coordinación de los vuelos y la disposición de aviones e instalaciones. “Contamos con la ayuda de Aeropuertos Uruguay, en especial con la gente de operaciones y las modernas instalaciones del aeropuerto de Salto, así como la gente de la oficina de operaciones de Dinacia y la PAN Policía Aérea Nacional para la gestión de los vuelos”, señaló.
PASIÓN POR VOLAR
Sin embargo, para da Costa Porto el verdadero propósito de estos vuelos va mucho más allá. “Cada vuelo es una oportunidad para compartir la pasión por volar, inspirar a las nuevas generaciones y sembrar en niños, jóvenes y adultos el interés por la aviación. Porque detrás de cada pasajero que despega por primera vez puede estar el futuro piloto, mecánico, controlador aéreo o simplemente una persona que descubrirá una nueva manera de mirar el mundo”. Los vuelos pueden coordinarse a través de los teléfonos y redes sociales oficiales del Centro de Aviación Salto.
EXPERIENCIA INNOLVIDABLE
“Desde arriba comprendemos que el mundo es más grande de lo que imaginábamos y, al mismo tiempo, más cercano. Los caminos se unen, los ríos dibujan su recorrido, el campo revela toda su inmensidad y el cielo nos recuerda que siempre existen nuevos horizontes por descubrir. Quizás ese sea el mayor valor de un vuelo bautismo: no solo despegar del suelo, sino también despegar de los propios límites. Porque durante unos minutos dejamos de mirar hacia adelante y comenzamos a mirar más allá del horizonte. Y esa es una sensación que, simplemente, nunca se olvida”, concluyó.