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Lunes 03 de Noviembre, 2025 453 vistas

Cuando nos dejan

Armando Guglielmone                                                                                                                                                                                  Instructor Canino – Educador Etólogo                                                                                                                                                   Contacto : 098 539 682
Uno de los momentos más bonitos y queridos por quienes gustamos de los perros es cuando llegan a nosotros, sea grande o de cachorro lo disfrutamos y recordamos frecuentemente. A medida que va pasando el tiempo y vamos fortaleciendo los lazos afectivos pasan a ser algo necesario, vivimos siempre pensando en torno a ellos. Que si se nos enferman, que con quién quedarán si no estamos, como uno más de la familia. 
Lo que evitamos es pensar cuando ya no estén, naturalmente rechazamos pensar en la muerte, pues, no solo que no estamos preparados para morir si no que, con los perros, a diferencia de con los humanos, tenemos una gran incertidumbre. Y esta pasa porque las personas, en función de lo que crean, su orientación religiosa o cualquier otro motivo, tienen diferentes pensamientos sobre que nos ocurre luego de morir, y en base a eso, de una manera u otra, todos esperamos seguir viviendo luego. ¿Pero con los perros? No hay nada que nos haga presuponer que luego de morir vivirán de otra manera, si lo pensamos racionalmente creeremos que su tiempo ya pasó y tocará aguantar el dolor. 
Y tal vez por esto sea más duro, saber que no lo veremos más y tendremos que conformarnos con recordarlo, tal vez pensando que debimos haber hecho más cosas juntos. Muchos preferimos que descansen cerca nuestro si es posible, nos gusta imaginárnoslo durmiendo echadito como cuando estábamos juntos, así que lo enterramos en nuestro jardín y seguramente plantemos un arbolito en el lugar. Si no buscaremos donde hacerlo si es posible pues consideramos que se han ganado por mérito de ser perro, el derecho. En muchos lugares del mundo hay cementerios de mascotas donde reposan y los dueños suelen ir a recordarlos, incluso en algunos de ellos, como el de París, reposan, entre muchos animales, incluido un elefante, perros muy famosos, por ellos o por quiénes fueron sus dueños. 
Acá en Salto existe un cementerio también, perros que he conocido y adiestrado descansan ahí, y ahora, hace poco, al igual que en muchas ciudades grandes abrió un crematorio para perros, u otras mascotas. Esta es una buena opción también si podemos costearlo y no tenemos un espacio físico como un jardín o fondo, siempre es mentalmente más relajado saber dónde está y que nadie ni nada perturbe su recuerdo, que al final de cuentas, es lo que nos importa.