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Domingo 26 de Julio, 2026 95 vistas

De Salto a la esperanza: niño salteño de 6 años logró vencer el cáncer gracias a innovadora terapia que se aplica en Uruguay

El niño salteño Sebastián Fassana superó un agresivo linfoma de Burkitt tras convertirse en uno de los primeros pacientes en Uruguay en recibir la innovadora inmunoterapia CAR-T. Hoy volvió a la escuela, juega al fútbol y, como resume su madre, «tiene la vida que nunca tuvo». La historia es la de una lucha que comenzó cuando apenas tenía 2 años y terminó convirtiéndose en un símbolo de esperanza para muchas familias uruguayas. El pequeño, oriundo de Salto, fue diagnosticado con un linfoma de Burkitt, uno de los tumores de crecimiento más rápido y agresivo que existen.
LARGO Y COMPLEJO CAMINO
En la Fundación Pérez Scremini el diagnóstico llegó rápidamente y, con él, una dura batalla marcada por internaciones, sesiones de quimioterapia, un autotrasplante de médula y dos recaídas. La última fue la más crítica. En abril de 2025, el cáncer había invadido el cerebro de Sebastián, afectando su visión, movilidad e incluso su estado de conciencia. Los médicos advirtieron que la quimioterapia ya no ofrecía resultados y que las opciones terapéuticas se habían agotado.
INMUNOTERAPIA
CAR-T
Fue entonces cuando apareció una última posibilidad: la inmunoterapia CAR-T, una técnica que recién comenzaba a aplicarse en Uruguay. Más de un año después, la transformación es total. Sebastián corre, juega, asiste a la escuela, practica fútbol y danza, y disfruta de una infancia que la enfermedad le había arrebatado. Los estudios confirmaron que no quedan rastros del cáncer en su organismo. Su recuperación representa además un logro para la medicina uruguaya. Sebastián integra el grupo de los primeros pacientes tratados con CAR-T en el país y, hasta el momento, todos han alcanzado una remisión completa de la enfermedad.
CAR-T: UNA 
REVOLUCIÓN 
La terapia CAR-T consiste en extraer linfocitos T del propio paciente, modificarlos genéticamente en laboratorio para que reconozcan y destruyan las células cancerígenas, y volver a infundirlos en el organismo. El procedimiento fue desarrollado por la Fundación Pérez Scremini y comenzó a implementarse en Uruguay tras años de investigación y capacitación internacional. Actualmente está autorizado para determinados tipos de leucemias y linfomas de células B y representa una alternativa para pacientes que ya no responden a los tratamientos convencionales. Cada tratamiento tiene un costo cercano a los US$ 100.000, por lo que la Fundación ha recurrido a recursos de amparo para garantizar el acceso de los pacientes. Hasta el momento, los cinco casos presentados obtuvieron una resolución favorable, permitiendo que niños y jóvenes de entre 6 y 23 años recibieran esta terapia de última generación. La recuperación de Sebastián Fasana no solo representa una victoria personal y familiar. También marca un antes y un después para la medicina uruguaya, demostrando que tratamientos de alta complejidad, que hasta hace pocos años solo podían realizarse en grandes centros internacionales, hoy ofrecen una nueva oportunidad de vida a pacientes del país.