Lo que pretendía ser una tarde de visita convencional en la Unidad Nº 20 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) se transformó, en cuestión de segundos, en un procedimiento antidrogas de precisión. La sagacidad del personal penitenciario permitió desarticular un ingenioso, aunque fallido, intento de vulnerar los controles de seguridad mediante el uso de alimentos caseros como mula para sustancias ilícitas.
EL HALLAZGO EN LA REQUISA
El incidente tuvo lugar durante la jornada de este sábado, un día marcado por el flujo constante de familiares que acuden al centro para mantener el vínculo con las personas privadas de su libertad. En este contexto de alta sensibilidad, los efectivos destinados al área de revisión de bultos y control corporal mantenían la guardia en niveles máximos de alerta. La situación dio un giro drástico cuando una mujer mayor de edad se presentó ante la mesa de control con una bolsa de pasteles criollos. Si bien el aroma y la apariencia no despertaban sospechas a simple vista, la pericia de los agentes en la inspección táctil y visual reveló irregularidades en la consistencia del alimento. Al proceder a una apertura minuciosa de la mercadería, el personal policial descubrió el cargamento oculto: 15 envoltorios cuidadosamente acondicionados que contenían sustancias prohibidas, presuntamente estupefacientes destinados al mercado interno del pabellón.
RESPUESTA
INMEDIATA
Tras el hallazgo, el protocolo de seguridad se activó de forma inmediata. Los jerarcas de la Unidad Nro. 20 se hicieron presentes en el lugar para supervisar las actuaciones de rigor, asegurando la cadena de custodia de la sustancia incautada y procediendo al aislamiento de la involucrada. La efectividad de estos operativos no solo depende de la tecnología, sino del compromiso y el ojo clínico del personal que enfrenta estos desafíos diariamente, señalaron fuentes cercanas a la investigación.
SITUACIÓN DE LA IMPLICADA
La mujer, cuya identidad se mantiene bajo reserva mientras avanzan las actuaciones, fue retirada del recinto en calidad de detenida. El caso fue derivado de forma urgente a la Fiscalía Letrada de 2do Turno, que ahora lidera la investigación para determinar el origen de la droga y el destinatario final dentro del establecimiento. La sospechosa permanece a disposición de la Justicia y del juzgado competente, enfrentando posibles cargos por suministro de sustancias estupefacientes en grado de tentativa, agravado por el recinto donde se pretendía cometer el delito. Este episodio vuelve a poner sobre la mesa el constante ingenio criminal para intentar corromper los anillos de seguridad penitenciaria, que esta vez, fueron infranqueables.