Por José Luis Toriani
A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Estados Unidos enfrenta crecientes cuestionamientos por una serie de incidentes que involucran a árbitros, jugadores y delegaciones extranjeras. “Los casos reportados han reavivado el debate sobre hasta qué punto las políticas migratorias y de seguridad nacional pueden interferir con un evento que, en teoría, debería estar guiado por los principios de integración, igualdad y respeto entre las naciones.
Árbitro somalí Omar Artan fue deportado
Uno de los episodios más llamativos fue la negativa de ingreso al árbitro somalí Omar Artan, de 34 años, considerado por muchos especialistas como uno de los mejores árbitros del continente africano. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), el árbitro fue sometido a una inspección adicional en el Aeropuerto Internacional de Miami y posteriormente declarado "inadmisible" por razones de seguridad. Sin embargo, las autoridades no ofrecieron detalles concretos sobre los motivos de esa decisión. La exclusión de un árbitro designado para una competencia mundialista plantea interrogantes inevitables. ¿Qué tipo de amenaza representa un árbitro avalado por los organismos internacionales del fútbol? ¿Hasta qué punto las consideraciones de seguridad pueden imponerse sobre los criterios deportivos?
Jugador de Irak Aymen Hussein fue interrogado por 7 horas
La selección de Irak denunció que su delantero estrella, Aymen Hussein, fue retenido durante aproximadamente siete horas en el aeropuerto O'Hare de Chicago tras su llegada a Estados Unidos. De acuerdo con los reportes, las autoridades revisaron incluso su teléfono celular para verificar su identidad, aparentemente debido a una confusión con otra persona que comparte su nombre y estaría siendo buscada por organismos de seguridad. Aunque los controles migratorios forman parte de las facultades soberanas de cualquier Estado, resulta difícil ignorar el impacto que tiene sobre un deportista que llega para disputar el torneo más importante del mundo. La imagen de un jugador clave sometido a largas horas de interrogatorio contrasta con el discurso oficial de bienvenida y celebración global que suele acompañar a una Copa Mundial.
Controles excesivos a la delegación de Uzbekistán.“También han surgido denuncias de controles considerados excesivos sobre integrantes de la selección de Uzbekistán. Miembros de la delegación habrían sido sometidos a revisiones y cacheos particularmente rigurosos al llegar a territorio estadounidense para sus actividades preparatorias. Aunque las autoridades sostienen que los procedimientos son rutinarios, la repetición de situaciones similares sobre representantes de determinados países alimenta la percepción de un trato desigual.
Irán sin autorización para permanecer en Estados Unidos
El caso más controvertido es probablemente el de Irán. Como consecuencia de las tensiones políticas entre Washington y Teherán, la selección iraní no tiene autorización para permanecer en territorio estadounidense durante el torneo. La delegación habría establecido su base de operaciones en Tijuana, México, desde donde deberá cruzar la frontera únicamente para disputar sus partidos y regresar el mismo día. Además, varios directivos y miembros del personal administrativo habrían recibido restricciones o negativas de ingreso. La medida genera una paradoja difícil de justificar desde la lógica deportiva. Mientras la FIFA promueve el fútbol como herramienta de unión entre pueblos y culturas, uno de los equipos clasificados se ve obligado a competir bajo condiciones extraordinarias derivadas de conflictos geopolíticos ajenos al deporte.
El dudoso argumento de la “seguridad nacional”
Los defensores de estas políticas argumentan que ningún evento internacional puede estar por encima de la seguridad nacional. Sin embargo, los críticos sostienen que se está utilizando un concepto amplio y difuso de seguridad para justificar decisiones que terminan afectando principalmente a ciudadanos de determinados países, muchos de ellos provenientes de regiones históricamente sometidas a sospechas, restricciones y estigmatización. El Mundial 2026 corre el riesgo de ser recordado no sólo por lo que ocurra dentro de la cancha, sino también por los controles, interrogatorios y restricciones que han puesto bajo la lupa la relación entre deporte, política y poder estatal en uno de los eventos más importantes del planeta.