Por Daniel Dalmao
Las elecciones de medio término del domingo 26 en Argentina arrojaron resultados muy distintos a los esperados. Las encuestas, los analistas y los partidos políticos anunciaban un escenario adverso para el gobierno. La crisis económica agravada por el modelo llevado adelante por el “iracundo” presidente, con sus graves consecuencias sociales, más los casos de corrupción, más los vínculos con narcotraficantes de primeras figuras del entorno gubernamental, hacían prever un escenario muy difícil para el partido del oficialismo, La Libertad Avanza (LLA). Pero, en unas elecciones con baja participación, solo el 68 % de los habilitados concurrió a votar, el oficialismo obtuvo un claro triunfo. Es bueno recordar que en esta instancia el macrismo integró las listas de LLA.
Las elecciones del domingo pasado tenían como cometido la renovación parcial del parlamento argentino, mitad de diputados y un tercio de senadores. Argentina elige sus legisladores en 24 distritos, 23 provincias y la ciudad autónoma de Bs As. Por tanto, más que la votación global, lo que interesa son los resultados en cada uno de esos distritos. LLA ganó en 16, obteniendo el 40 % de los votos en general. A partir de diciembre entonces, Milei tendrá más legisladores aunque seguirá sin tener mayoría en ninguna de las dos cámaras.
Obviamente, para tratar de entender estos resultados, como en todo fenómeno social complejo, hay que buscar múltiples causas.
Por ejemplo, José Natanson, director de Le Monde Diplomatique edición Cono Sur, dijo: “Una vez más, Milei demostró que no se puede gobernar Argentina desde el centro; como Menen y Kirchner, confirmó que para ejercer el poder hay que pararse en un borde…La primera explicación es la vigencia del voto antiperonista…la segunda es el voto económico…tanto las encuestas de satisfacción individual como los datos duros de consumo venían registrando una caída (desde marzo) y un desplome (en los últimos dos meses). ¿Y entonces? Por un lado, evidentemente, la estabilidad económica, la baja de la inflación y el dólar barato siguen teniendo una enorme importancia para la vida cotidiana de las personas. Por otro, pareciera que entre los votantes libertarios primó la voluntad de otorgarle más tiempo al gobierno, una inesperada paciencia en la era de la ansiedad de las redes… (Además) a diferencia de otros países de América Latina…, en Argentina la debilidad política y la inestabilidad económica son, como los matrimonios de antes, indisolubles” (Reproducido por la diaria del 27/10).
Dejando para otra instancia el análisis de la falta de una alternativa opositora potente, que entusiasme, que sea creíble- por lo menos para una porción importante de la ciudadanía-, también debemos mirar con atención el papel del gobierno de los EEUU. La intervención en los asuntos internos de la Argentina por parte de Trump fue, extremadamente explícita, tanto por sus dichos como por su acción. “Trump fue consultado acerca de la conveniencia de ayudar a Argentina: no tiene dinero, no tienen nada, están luchando fuerte para sobrevivir, si puedo ayudarlos…El presidente de Argentina está haciendo lo mejor que puede, pero están muriendo, respondió” (citado por Montevideo Portal 20/10). También hubo ayuda financiera directa pero no tuvo ningún empacho en anunciar que dicha ayuda estaba condicionada al resultado electoral: “Si Milei pierde con un candidato de extrema izquierda, no seremos generosos con Argentina”. Visto los resultados, todo parece indicar que estas condiciones puestas por Trump incidieron en buena parte de los votantes. Tampoco es tan difícil imaginar que tanta “generosidad” por parte del gobierno estadounidense, tiene que tener una contrapartida argentina que no se ha hecho explícita aún, pero que todos podemos imaginar. Ahí están los inmensos recursos naturales que tiene el hermano país y que tanto ambiciona el imperio norteamericano.
La descarada intromisión del gobierno Trump en los asuntos internos de la Argentina es una expresión de algo mucho más general. Es la misma visión política que determina la agresión a Venezuela, los ataques al gobierno Colombiano y a su presidente Petro, las acusaciones a Lula y a la justicia brasileña, la defensa del ultraderechista y golpista Bolsonaro, la profundización del continuo bloqueo a Cuba, etc. Y todo tiene que ver con la crisis de la sociedad norteamericana, de su economía, de su pérdida de hegemonía mundial, de su desesperación ante el ascenso de otras economías, en fin, de la decadencia de un imperio que se creyó invencible.
Son tiempos de tránsito hacia otro orden mundial, del multilateralismo, de la búsqueda de la paz imprescindible para compartir un futuro mejor y posible.
Viernes 31 de Octubre, 2025 580 vistas