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Jueves 09 de Julio, 2026 56 vistas

Fotografías antiguas de Salto: Reglamento para los equipos camineros del Municipio de Salto: Liceo Politécnico Osimani y Llerena en 1929

Profesor Américo G. Vila

Por Cary de los Santos Guibert 
UNA INSTITUCIÓN DE PRESTIGIO
En 1929, el Liceo Politécnico Osimani y Llerena atravesaba uno de los momentos más destacados de su historia. Con cincuenta y seis años de existencia, era considerado el principal centro de enseñanza secundaria del interior del país y un verdadero orgullo para la sociedad salteña. Nacido como instituto particular y luego incorporado a la órbita del Estado en 1909, desde 1912 funcionaba en su edificio propio, consolidando una tradición educativa que marcaría a generaciones de jóvenes. 
EL HOMENAJE A AMÉRICO G. VILA
La revista Centenario Uruguayo dedicó amplios espacios al homenaje tributado al director del liceo, profesor Américo G. Vila, al cumplirse veinte años al frente de la institución. La ceremonia, realizada en el Teatro Larrañaga, reunió a autoridades, docentes, estudiantes, exalumnos y representantes de instituciones de Salto y Concordia, reflejando el profundo reconocimiento que despertaba su labor. Durante el acto se le entregó un álbum con firmas y dedicatorias de centenares de adherentes, además de una medalla de oro. Los discursos coincidieron en destacar su incansable dedicación a la enseñanza, su ejemplo moral y el papel que desempeñó en la formación intelectual de la juventud salteña.
UNA COMUNIDAD EDUCATIVA EJEMPLAR
En aquel año el liceo contaba con alrededor de 400 alumnos, cifra muy significativa para la época. Su cuerpo docente reunía a prestigiosos profesores de diversas disciplinas, conformando un plantel que contribuía al alto nivel académico de la institución. Muchos de sus egresados se convertirían posteriormente en profesionales, docentes, escritores y figuras relevantes de la vida pública uruguaya. Más que un establecimiento de enseñanza, el Osimani y Llerena era un verdadero centro de cultura. En sus aulas se promovían valores como el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso con la sociedad, principios que caracterizaron la gestión de Américo G. Vila y fortalecieron el prestigio del instituto.
UN LEGADO PERDURABLE
A casi un siglo de aquella publicación, el Liceo Politécnico Osimani y Llerena continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva de Salto. La crónica de 1929 testimonia el reconocimiento que la comunidad otorgó a una institución que supo formar generaciones de ciudadanos y contribuir decisivamente al desarrollo cultural del  departamento. El homenaje a Américo G. Vila simbolizó, en definitiva, el agradecimiento de toda una sociedad hacia la educación como motor del progreso.