La situación de distintos frigoríficos del norte del país vuelve a generar preocupación por el futuro de cientos de puestos de trabajo y por la continuidad de plantas industriales que tienen un fuerte peso en las economías departamentales. Los casos de FRICASA en Paysandú y de SOMICAR en Salto presentan situaciones diferentes, pero tienen como denominador común la incertidumbre laboral y la necesidad de encontrar alternativas para recuperar la actividad.
FRICASA: EXISTE
UN POSIBLE COMPRADOR
En Paysandú, el Frigorífico Casa Blanca (FRICASA) atraviesa meses de paralización, aunque en las últimas horas surgieron señales que generan expectativa entre los trabajadores. Según información difundida el pasado 19 de septiembre, existe un posible interesado en adquirir la planta y reactivar la producción. Las gestiones todavía no están cerradas y los trabajadores mantienen cautela a la espera de definiciones concretas. La posibilidad de una operación cobra especial importancia para Paysandú debido al impacto que tiene la planta sobre el empleo local. La Junta Departamental sanducera informó que el seguro de desempleo de los trabajadores fue extendido hasta el 31 de octubre, alcanzando a unas 420 familias vinculadas a la actividad. De acuerdo con las informaciones conocidas, un empresario de origen brasileño habría visitado las instalaciones para evaluar las condiciones de la planta. Las negociaciones podrían tener novedades en las próximas semanas, aunque por el momento no existe confirmación de una compra concretada.
SOMICAR: BÚSQUEDA DE INVERSORES
En Salto, el escenario de SOMICAR también permanece abierto. La planta, propiedad de la Intendencia de Salto y explotada mediante concesión, mantiene una actividad reducida y atraviesa una situación laboral compleja. La Intendencia viene participando como facilitadora en las gestiones destinadas a encontrar una alternativa que permita recuperar la actividad industrial. En los últimos días surgió además información sobre el interés de capitales argentinos y brasileños en evaluar la posibilidad de compra o manejo de la planta. Desde la comuna salteña se confirmó que existen contactos por nuevos inversores aunque se aclaró que todavía no corresponde hablar de una reapertura concreta porque las negociaciones continúan en desarrollo. Paralelamente, la situación de los trabajadores llevó a la Intendencia a plantear ante el presidente Yamandú Orsi la necesidad de una extensión especial del seguro de desempleo. La planta, que en condiciones normales puede ocupar a más de 200 trabajadores, actualmente desarrolla una actividad reducida.