En una firme iniciativa destinada a frenar el avance de la garrapata bovina y proteger los mercados internacionales de la carne uruguaya, el diputado salteño Horacio de Brum presentó una exposición escrita ante la Cámara de Representantes. El legislador solicita formalmente al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que evalúe mecanismos excepcionales y transitorios para habilitar, por un plazo de 120 días, la importación directa de productos veterinarios de última generación por parte de los propios productores ganaderos.
La propuesta apunta específicamente a viabilizar el abastecimiento formal de tratamientos basados en fluralaner al 5% pour-on, un principio activo técnicamente reconocido pero de difícil acceso y con notorias distorsiones de precios en el mercado local.
Una amenaza sanitaria y comercial de dimensiones críticas
La expansión del parásito Rhipicephalus microplus, sumada al fenómeno creciente de resistencia múltiple frente a los principios activos tradicionales, se ha consolidado como uno de los mayores desafíos sanitarios y productivos para la ganadería nacional. Diversos informes técnicos ya advierten que el impacto económico derivado de esta plaga alcanza dimensiones críticas, afectando severamente la productividad, el bienestar animal, la competitividad exportadora y la sustentabilidad de numerosos establecimientos. El documento impulsado por el legislador por Salto advierte que la insuficiente oferta disponible en el mercado local obliga a los productores a recurrir reiteradamente a formulaciones tradicionales de menor eficacia. Esta situación genera consecuencias múltiples y peligrosas: incrementa los riesgos de sobredosificación, acelera los fenómenos de resistencia parasitaria y provoca la generación de residuos químicos en la carne bovina.
La gravedad de este escenario ha dejado de ser una hipótesis teórica para convertirse en un problema comercial concreto. Recientemente se registraron observaciones internacionales vinculadas a la detección de residuos veterinarios en exportaciones cárnicas uruguayas, lo que provocó la suspensión temporal de operaciones comerciales por parte de uno de los principales destinos de exportación del país. Este suceso representa una amenaza directa para el acceso a mercados de alta exigencia, la reputación sanitaria de Uruguay y el ingreso de divisas.
La propuesta de de Brum: Habilitación excepcional y exoneraciones por 120 días
Ante la magnitud de la emergencia parasitaria, el diputado Horacio de Brum plantea una respuesta rápida y coordinada. La iniciativa solicita que se autorice temporalmente a los productores ganaderos debidamente registrados ante los organismos competentes a importar de forma directa estos específicos veterinarios modernos, siempre que provengan de laboratorios habilitados y con certificaciones internacionales de buenas prácticas de fabricación. Esta importación se realizaría a través de canales formales, trazables y estrictamente fiscalizados.
Asimismo, de Brum enfatiza que en la plaza local se observan referencias comerciales significativamente superiores a las existentes en los mercados vecinos para productos equivalentes, lo que genera incentivos económicos distorsivos y fomenta el ingreso informal o contrabando de medicamentos sin garantías de control.
Para corregir estas asimetrías que perjudican especialmente a los medianos y pequeños productores, la propuesta legislativa incluye un fuerte componente de alivio económico: Durante dicho plazo excepcional de 120 días, se plantea la conveniencia de exonerar transitoriamente tributos, tasas, costos registrales y cargas administrativas asociadas a estas importaciones, a efectos de reducir el diferencial regional de precios, facilitar el acceso a herramientas sanitarias eficaces y desalentar la informalidad.
Impacto y fortalecimiento de la cadena productiva
La eventual adopción de esta medida permitiría robustecer la respuesta nacional frente a la crisis sanitaria. Al viabilizar el acceso al fluralaner al 5% pour-on de forma económica y segura, se reduciría de inmediato el uso excesivo de los principios activos tradicionales que están perdiendo efectividad, mitigando el riesgo de trazas biológicas en los alimentos exportables. Con esta gestión, el diputado salteño busca resguardar el estatus sanitario del stock ganadero y blindar la imagen internacional de Uruguay como un productor confiable y de alta calidad en el mercado global de alimentos. La exposición escrita ya sigue los carriles parlamentarios correspondientes para su evaluación urgente por parte de las autoridades ministeriales.