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Martes 28 de Octubre, 2025 455 vistas

Alegría del reencuentro

Por Gerardo Ponce de León
Me es una alegría el hecho de poder contacto, de nuevo, con ustedes, por lo tanto tengo que comenzar con un agradecimiento a Julio Aguirrezábal, director de CAMBIO, por su “aguante” que me permite volver.
Creo que me han suplido en muy buena forma y entiendo si no quieren que vuelva a escribir, pero después del Padre Martín era el segundo, en tiempo, en el diario. Me es imposible ganarle a Martín ya que está desde el comienzo  del diario y en forma continuada. Queda todo para que decida Julio y será acatada su voluntad. 
Con tanto tiempo, sin estar escribiendo, tengo una cantidad de escrito en la mente para compartir con ustedes.
Con respecto a la salud, tengo que agradecer los enfermeros y médicos que me atendieron. No  doy nombres, pero tres me atendieron en forma especial: Dra. Álvarez, Dr.  Ibargoyen, Dra. Spinelli y en Montevideo a los Dres. Marcelo Valverde y Carlos Arburúas.  
En el CMS, no hay sección que no me tocó ir, como en el Agudo y siempre bien atendido. Lo malo de todo esto es que nos hacemos la pregunta: ¿Por qué a mí? Cuando la pregunta, bien hecha debe de ser: ¿Por qué no a mí? ¿Qué me quiere decir Dios con esto que me está pasando?     
Claro que  no es fácil hacernos este tipo de preguntas, porque somos humanos y nos cuesta aceptar algo que nos duele o molesta. Recién cuando mejoramos nos hacemos este tipo  de cuestionamiento Recuerdo que comencé a escribir en el año 2010, cuando junto a Fausto Bentancur, comenzamos con la construcción de Casa Amiga. Una “locura” que se hizo realidad, usando al diario Cambio, como vocero de lo que se hacía los fines que se daban a lo que se recibía. Así  conocimos a la gente del diario: Julio Aguirrezábal, Daniel Spinelli y no puedo dejar de nombrar a Ricardo Vispo. Siempre a la orden, con llamadas recordando que tenía que enviar el escrito
Por eso, tengo la obligación de dejar que el gerente del diario publique o archive mi escrito. No tengo que dejar de comentar que los miércoles, que era mi día en la página aparecía mí “divague”. Hoy están los buenos escritos de Pablo Vela.
Tengo que recocer de mi imposibilidad de poder cumplir, que tenía, me era muy difícil  combinar mi pensamiento con lo que quería escribir y frente a este problema, lo mejor  era no seguir escribiendo. Me costaba contestar cuando me preguntaban por qué no escribía más. En una de visitas a un médico, la enfermera me preguntó si era el que escribía en el diario. Me di cuenta que hasta no podía escribir hasta que no me encontrara más seguro. Internado en el Sanatorio Americano decidí volver a tener contacto con ustedes. Sabía y me lo había demostrado Aguirrezábal, que podía comenzar o tratar de volver al diario.  No crean que me olvido del tema con el cual inicie  este escrito, pero quiero que sepan que me pasó y que no es otro que el motivo de mí ausencia del diario. Continuo con  “nanas”  pero si Dios quiere se van                                  solucionando. Estoy más seguro para escribir y esa es la razón por la cual vuelvo a tener contacto con ustedes. Me pongo a pensar en la gente que le es imposible pagar los gastos que genera toda esta “movida”, pero si lo puede hacer, no niegue la oportunidad de ayudar el organismo superar esos problemas de salud Gracias a Dios, mi familia me apoyó en poder hacer los gastos y así ayudar a los médicos para hacer un tratamiento nada agresivo.